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La
mayoría de las empresas olvidan casi siempre que el mantenimiento del
nivel de
seguridad depende de la actitud y las
pautas de actuación de los equipos humanos, tanto o más
que de la instalación y actualización de aplicaciones de software de protección.
Una de las empresas líderes en servicios tecnológicos
a nivel internacional, recomienda a las organizaciones
que asuman y practiquen una cultura de seguridad
corporativa generalizada.
- Implementar
una cultura de seguridad desde arriba. Los
directivos senior deben adoptar una cultura de
seguridad y cerciorarse de que los empleados tienen
un acceso constante a la información y a cursos de
formación en privacidad y seguridad.
- Ofrecer
programas anuales de formación. Han de
proporcionarse oportunidades de formación anual, así
como un fácil acceso a los expertos en seguridad de
la organización, lo cual ayudará a mantener la
importancia de una cultura de seguridad en la mente
de los empleados.
- Fomentar
una política clara de mesas de trabajo. Cualquier
mesa ubicada en un espacio abierto y cualquier
oficina sin cerrar bajo llave es un objetivo fácil
para el robo de información. Es conveniente pedir a
los empleados que tengan bajo llave la información
confidencial cuando no estén cerca de sus mesas
-especialmente antes de abandonar la oficina cada día-,
ya que ello puede mejorar enormemente la seguridad
sobre información altamente delicada.
- Activar
una política de clasificación de la información.
Designar una clasificación para los diferentes
tipos de información puede ayudar a establecer los
niveles apropiados de control, tanto para las
comunicaciones externas como las internas. Hay que
asegurarse de que los empleados entienden las
diferencias entre cada clasificación y facilitar
ejemplos de los tipos de información que entran en
cada categoría. Las interrupciones ocurren con
frecuencia cuando los empleados reenvían correos
electrónicos que contienen largas cadenas de
información altamente confidencial a personas que
no pertenecen a la empresa, incluso sin darse cuenta
de que esa información formaba parte del correo
electrónico. Concienciar sobre qué tipos de
información son sólo para la compañía es una
sencilla forma de reducir los fallos de seguridad.
- Ordenar
la información con seguridad. La información
desechada en la papelera de la compañía puede
acabar con facilidad en manos equivocadas. Aquí es
donde las clasificaciones resultan realmente prácticas.
Las trituradoras comerciales o las cajas
trituradoras de cada departamento pueden usarse para
desechar información altamente confidencial,
mientras que la papelera de la empresa se puede
destinar a documentos menos delicados.
- Vigilar
las conversaciones fuera de las instalaciones de la
compañía. Cuando los profesionales y directivos
estén en un lugar público, no estarán protegidos
por las paredes de su compañía y serán presa fácil
de mirones y curiosos, especialmente en salas de
espera de aeropuertos y estaciones, lugares en los
que hoy día se trabaja frecuentemente con
ordenadores portátiles. Hay que recordar
constantemente a los directivos y empleados que
cualquier discusión o conducta relacionada con el
trabajo en un lugar público está expuesta al
conocimiento general y a graves fallos de seguridad.
- Asegurarse
de que la función de auditoría corporativa incluye
una política de seguridad y de revisión de prácticas.
Se necesita un proceso de auditoría con definidas
políticas de excepción para asegurar que los
recursos informáticos de la corporación y las prácticas
manuales estén en conformidad con las normas.
Controles apropiados, auditorías y procesos de
inspección deberían estar en su sitio para
responder al sistema, la red y otros eventos y
condiciones.
Rafael Ruiz y Adolfo Agulló
Excmo. Colegio Of. de Graduados Sociales de Alicante
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