Mayo de 2005

 

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  Recursos humanos propios

Ante la necesidad de cubrir una vacante o proveer un nuevo puesto, gerentes y responsables de selección en las empresas suelen plantearse inicialmente hasta qué punto conviene pensar en alguien de la plantilla y promocionarle o bien pasar directamente a ofertar el cargo al exterior. Naturalmente, esto no deja de ser un dilema un tanto artificial. Buscar primero en casa es, en la mayoría de las empresas, el expediente más utilizado; y si no se encuentra lo que se desea, se sale al mercado de trabajo a buscar.

Sin embargo, más allá de la lógica de la gestión, el sentido común y la cultura de la empresa, las tendencias más recientes en selección y política de recursos humanos parecen ser la de favorecer, de manera preferente, la búsqueda y promoción internas. Según informaba recientemente el suplemento de "Negocios" del diario El País, sobre una muestra de cien empresas, en 2002 un 16,2 por ciento de las vacantes se cubrieron con promoción interna, y un año después esta cifra había subido al 25 por ciento.

Los últimos sondeos e informes parecen señalar que, en términos globales, acudir a los recursos humanos propios es beneficioso. Un estudio del Workforce Journal de 2001 establecía que las empresas con mayor rendimiento corporativo tenían mejores prácticas en recursos humanos, y entre éstas se encontraba la promoción interna para cubrir las vacantes.

Por otra parte, las empresas del índice internacional Fortune 500 con mayor EBITDA cubrían algo más del 60 por ciento de sus vacantes con promociones internas, mientras que las empresas del ranking con menor EBITDA se quedaban en el 30 por ciento.

Para los gestores que son firmes partidarios de premiar y extender la promoción interna, las ventajas son evidentes. Significa, aseguran quienes la practican, un tremendo estímulo para la plantilla, que ve la posibilidad de hacer carrera dentro de la compañía; a la empresa le supone un ahorro de costes en la selección y le permite además retener el talento.

Otra ventaja de la promoción interna radica en una mayor garantía a la hora de asegurar la capacidad de los profesionales de adaptarse culturalmente a la organización. Es sabido que hay personas muy válidas pero que funcionan bien en unas compañías y en otras no tanto; con la promoción, el riesgo de este factor se minimiza.

Pero hay otros gestores y expertos que no ven tan claro ni tan necesario este énfasis en buscar preferentemente en la cantera propia. Y justifican esta posición diciendo que, en determinadas (o muchas) ocasiones, es bueno que lleguen aires nuevos a la compañía; y que un exceso de promoción interna puede generar cierta endogamia.

Se argumenta asimismo que para poder innovar, algo que tanto hace falta en la empresa media española, es mejor recurrir a fichajes nuevos y de fuera. Y surgen también otra clase de problemas cuando se registra un exceso de promoción, pues no faltarán ocasiones en las que un jefe ponga trabas para que uno de sus empleados logre éxito, ascienda y deje de estar a su cargo. En otras ocasiones, hay que contar con que serán los excompañeros del promocionado quienes contribuyan a enrarecer el ambiente.

Por último, se hace referencia a una cuestión básica en todas aquellas organizaciones que alientan una política de promoción interna: la correcta gestión que ello implica. Para cubrir con el personal de la compañía las vacantes libres es necesario conocer al personal; planificar la carrera de los empleados exige un atento seguimiento y conocimiento de su potencial de evolución, su motivación, sus competencias, etc. Para ello hacen falta voluntad y medios, y todavía muchas empresas ven en el departamento de recursos humanos algo meramente administrativo, por lo que no han desarrollado las potencialidades y requisitos que implica una política de maximización estratégica del capital humano de la organización.

Excmo. Colegio Of. de Graduados Sociales de Alicante