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Pensiones para afrontar el
futuro por
Aurelio Vázquez y Eduardo Serrano
El momento de la
jubilación se convierte en uno de los acontecimientos que marca de
manera fundamental los últimos años de nuestra vida, y por ello son
importantes las decisiones de carácter económico que se tomen con
vistas a ese día. Los expertos estiman que un jubilado necesitará
disponer de aproximadamente el 70% de los ingresos que venía
percibiendo durante su vida laboral. Sin embargo, la pensión que el
Estado puede ofrecer en muchas ocasiones es mínima, por lo que difícilmente
llegará a cubrir las necesidades económicas básicas, y mucho menos
permitirá mantener el nivel de vida adquirido. Si a estos
condicionantes añadimos el clima de escepticismo generado alrededor
de la sostenibilidad del sistema de pensiones, la conclusión está
clara: es conveniente planificar de forma adecuada nuestra jubilación.
Una correcta planificación de nuestro ahorro debe tener en cuenta, de
entrada, tres cuestiones fundamentales:
- Conocer tanto el actual como el futuro
nivel de ingresos previstos, así como las necesidades que se tendrán
que cubrir a partir del momento de la jubilación. Si se quiere
ahorrar de cara al futuro, hay que tener presente que las
necesidades y obligaciones económicas que se tendrán seguramente
no serán las mismas que en la actualidad.
- La posibilidad de ahorrar antes de llegar la jubilación. Si, como
hemos señalado anteriormente, lo que se pretende es asegurar un
cierto nivel de ingresos, una de las mejores opciones es el ahorro
de pequeñas cantidades mensuales a través de un buen producto
financiero, que además aporte una rentabilidad al dinero ahorrado.
Esta opción servirá de complemento a la posible recepción de una
pensión por parte de la Seguridad Social.
- Conocer la oferta de productos financieros de cara a la jubilación.
Aunque para estos casos el producto más recurrido son los planes de
pensiones, existe una oferta más amplia de productos en el mercado.
En esta línea, como producto de reciente aparición y con buenas
perspectivas de cara al usuario, encontramos los planes de previsión
asegurados.
PPA's: una opción
de futuro
Con la aprobación de
la Ley 46/2002, de 18 de diciembre, y para fomentar el ahorro a largo
plazo, el año pasado se crearon los llamados planes de previsión
asegurados (PPA), un producto financiero que nace destinado a competir
con los planes de pensiones. Los planes de previsión asegurados son
seguros de vida con los mismos incentivos que los planes de pensiones
y están pensados para cubrir la jubilación. La principal ventaja con
respecto a los planes de pensiones es que se garantiza al suscriptor
del mismo el capital invertido y la percepción de un tipo de interés
fijo anual; por tanto, ofrecen una rentabilidad asegurada durante todo
el tiempo que dure su contratación. Por el contrario, en los segundos
el tipo de interés es variable y está determinado en función de la
situación de los mercados. En ambos casos, se trata de productos no líquidos,
es decir, no se puede rescatar el dinero ahorrado hasta el momento de
la jubilación. Únicamente se puede realizar el rescate de lo
ahorrado en los casos de desempleo de larga duración, por enfermedad
grave y por situación de incapacidad total o permanente. Otro aspecto
que conviene conocer sobre este producto es que el tipo de interés de
los PPA's se establece anualmente, siempre bajo la referencia que
marque el tipo de la Deuda a tres, cinco y diez años, y que publica
la Dirección General de Seguros. Para el año 2003, por ejemplo, este
tipo de interés quedó fijado en el 2,89%. En opinión de Joan
Centelles, asesor financiero de ASLE Asesores, "este nuevo
producto viene a cubrir el espacio que la baja rentabilidad de los
planes de pensiones variables y mixtos han ofrecido en los últimos años".
Centelles añade, que "tal vez se trata de un intento del Estado
por potenciar el carácter financiero de las compañías de
seguros".
Una fiscalidad
interesante
Los PPA's tienen las
mismas ventajas fiscales que los planes de pensión
"tradicionales". Así, los particulares menores de 52 años
podrán aportar un máximo de 8.000 euros a un PPA para que sean
deducibles de la base imponible del IRPF. A partir de esa edad, y por
cada año más, se podrán aportar 1.250 euros más, hasta un máximo
de 24.250 euros. Estos límites se refieren siempre a cantidades
totales en los que se incluyen las aportaciones tanto a los propios
planes de previsión asegurados, como a planes de pensiones y
mutualidades de previsión social.
Los PPA's constituyen sólo
una de las diversas opciones que ofrece el ágil mercado de los
productos financieros de previsión. Para Joan Centelles "son
varios los productos financieros que podemos encontrar en el mercado,
y a la hora de decantarse por alguno de ellos hay que tener en cuenta
tanto las necesidades de cada persona, su situación futura y su
actual capacidad de ahorro".
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