El crecimiento del
mercado de los servicios de outsourcing (la
externalización de funciones empresariales diversas,
por lo general no estratégicas) es evidente en los últimos
tiempos. En los dos últimos años, este crecimiento se
cifra, en líneas generales, en un 19 por ciento. El área
de actividad que más frecuentemente se convierten en
objetivo de los procesos de externalización es, sin
duda, la de la confección y gestión de nóminas, a
pesar de que las teorías del management postulan la
necesidad de considerar la gestión y dirección de
recursos humanos como un área estratégica en la dinámica
empresarial.
Los estudios
indican, sin embargo, que en las empresas de menos de
500 empleados, las tareas de pura administración y
burocracia absorben más del 50 por ciento de la
dedicación de los departamentos de recursos humanos. De
ahí la relevancia de la externalización en estas áreas.
Un estudio
realizado por el IESE y ADP (La externalización de
la administración del personal en la estrategia de
recursos humanos), y del que informaba ampliamente
el diario La Vanguardia, sopesa la conveniencia
de sacar de la gestión propia de la empresa las
rutinarias tareas de la administración de personal. En
el estudio se ha comparado el tiempo utilizado en la
administración y gestión de personal entre dos
empresas de tamaño similar, una que realiza
externalización y otra no.
El resultado de la
comparación es que en empresas de gran tamaño, la que
no externaliza gasta cinco veces más tiempo con 3,5 más
empleados. En empresas medianas el gasto es 22 veces
superior, mientras en las pequeñas, la que no
externaliza invierte el doble de tiempo.
Esta diferencia de
costes internos debe completarse con la factura del
proveedor para poder deducir si un sistema es más
barato que el otro o viceversa. Pero aun conociendo
esto, no es fácil la comparación en términos
monetarios. A pesar de ello, parece evidente que es en
las empresas medianas, de entre 200 y 1.000 empleados,
donde hay un mayor potencial de ahorro vía
externalización.
Efectivamente,
resulta muy difícil averiguar el coste real de
gestionar la nómina en la empresa, especialmente por la
dificultad que entrañan los costes indirectos y las
imputaciones a distintos departamentos.
Sorprendentemente, muchas empresas que fueron
preguntadas para la elaboración del informe aseguran
que analizan los costes de externalizar pero que no
conocen su propio coste real. Por ello, una de las
recomendaciones que deberían extraerse de este estudio
es la de profundizar en la contabilidad de costes analítica
del departamento de recursos humanos.
La externalización
puede modificar la naturaleza de estos gastos. Convierte
en variables los costes que antes eran fijos. Por
supuesto, el contrato debe recoger costes diferentes según
el volumen de nóminas realizado. Por ejemplo, en
empresas dentro de sectores cíclicos ésta puede ser
una razón táctica para tomar la decisión.
Otro de los
criterios citados por el estudio es la posible reubicación
de las personas que están en el departamento
externalizado. La encuesta indica que el 50 por ciento
de estas personas no es reubicada. Esta espinosa cuestión
constituye un freno para los procesos de outsourcing, y
es necesario llegar a un acuerdo con los trabajadores o
los sindicatos.
Por último,
resulta imprescindible asegurar la calidad y precisión
en las tareas de administración de nóminas cuando se
externaliza esta función. En este tema, los errores
erosionan de manera patente la confianza de los
empleados pues, como es comprensible, se toleran muy mal
y ello repercute negativamente en la motivación y el
clima laboral de la empresa.
Para evitar esta
clase de problemas, es necesario confiar en la pericia técnica
del proveedor. Si la relación con el proveedor de
servicios de outsourcing no es muy buena, el sistema
puede venirse abajo. Por ello, siempre debe haber
alguien de la compañía que ha externalizado que haga
de puente entre la empresa y el proveedor, pues no hay
que olvidar que una de las barreras a la externalización
es el miedo a perder el control.
Especial Directivos