 |
Todo
el mundo conviene en admitir la importancia que en la empresa
moderna ha adquirido la tendencia a buscar la satisfacción de
los empleados. Se dice, con harto sentido común, que una
plantilla bien motivada contribuye poderosamente a lograr unos
buenos resultados.
En
esta línea, es interesante aludir a una investigación
realizada por la consultora CFI Group, en la que se dice
constatar que cinco puntos de mejora en la satisfacción de
los empleados de Sears le reportó dos puntos en la satisfacción
de sus clientes y un retorno al accionista de un 66 por
ciento.
Ahora
bien, la cuestión en muchas organizaciones no es ya cómo
mejorar el clima laboral sino como evitar la desmotivación y
el desánimo y los excesivos índices de rotación que de
aquellos se derivan. El problema añadido es que no siempre se
sabe detectar cuándo existe un riesgo claro de pérdida de
estos empleados.
Para
los expertos de CFI Group, pese a que podría considerarse la
retribución como el factor más decisivo para retener a un
empleado, la realidad muestra una situación muy diferente.
Para la mayoría de los trabajadores de alto valor, lo más
relevante es que su compañía le ofrezca un plan de
desarrollo profesional y unas posibilidades reales de
crecimiento con la empresa. Los ingresos tienen menor
relevancia entre el personal básico y más joven que entre el
personal directivo, al igual que sucede con la formación. La
retribución, así como el respeto hacia la alta dirección,
son elementos más influyentes en el grado de satisfacción de
los hombres que de las mujeres.
Para
estos consultores, existirían cinco aspectos clave que
determinan el grado de satisfacción y motivación de los
empleados. Estos son:
- La
imagen de la empresa: la percepción pública de la
organización.
- Los
cuadros directivos: la valoración que los empleados
tienen acerca de las habilidades de los directivos en la
toma de decisiones, la comunicación y su comportamiento
ético.
- Los
jefes directos: la valoración de los empleados hacia el
jefe del que dependen directamente.
- La
cooperación: el grado de interacción con los compañeros
y la atmósfera de trabajo.
- Las
condiciones de trabajo: incluye la percepción del trabajo
diario (contenido del día a día, entorno de trabajo), la
remuneración (salario, seguridad en el trabajo) y el
desarrollo profesional y personal.
En
lo que respecta a la relevancia que cada uno de estos factores
tiene sobre la satisfacción y la motivación de los
empleados, el trabajo diario supondría un 34 por ciento; la
cooperación y desarrollo, un 17 por ciento cada una; la
imagen constituiría un 12 por ciento, seguida por el jefe
directo (el siete por ciento) y el cuadro directivo, con
alrededor del seis por ciento.
Pero
es también muy importante no olvidar que la valoración de
estos parámetros puede verse muy alterada por la diferente
naturaleza de los empleados. Cada individuo es, efectivamente,
un mundo, pero los expertos de CFI Group han ensayado una
clasificación general en este sentido, segmentando a los
trabajadores en cinco grandes grupos, cada uno definido por su
nivel de compromiso y lealtad a la compañía.
Identificar
estos grupos, conocer los rangos de edad de sus componentes y
saber cuál es su valor para la empresa permite una mejor
aproximación a la provisión de los recursos adecuados y la
aplicación de las políticas necesarias para conseguir
plantillas equilibradas y con un elevado rendimiento para la
organización. Estos son los cinco grupos en la nomenclatura
acuñada por los citados consultores:
- Partidarios
acérrimos. Constituyen un grupo minoritario dentro de las
empresas. Son personas altamente motivadas y volcadas con
la compañía, y aportan el máximo valor añadido a la
organización. En general, los pertenecientes a este grupo
tienen más de 30 años.
- Cambiantes.
Este grupo, formado sobre todo por empleados muy jóvenes
(el 33 por ciento de los que tienen entre 18 y 29 años),
destaca por su alto nivel de compromiso y, al mismo
tiempo, por su elevada predisposición a cambiar de
trabajo. Son trabajadores a los que aburre la rutina,
cualificados, seguros y ambiciosos. Suponen un elevado
coste para la empresa, puesto que su nivel de rotación
obliga a dedicar recursos a nuevos procesos de selección
y formación.
- Ciudadanos.
Constituyen la columna vertebral de las organizaciones. Es
el grupo mayoritario entre todos los tramos de edad.
Tienen un nivel de satisfacción por encima de la media y
un grado notable de lealtad y compromiso con la empresa.
- Acomodados.
Aportan poco valor añadido a la empresa, pese a su
elevada lealtad. Su compromiso con la organización suele
ser alto en épocas de tranquilidad, pero es muy bajo en
tiempos de crisis.
Almas
perdidas. Es el segmento menos valioso para la empresa. Son
trabajadores desmotivados, con miedo al futuro, baja moral y
escasa autoestima. Suelen considerarse poco valorados y no se
plantean nuevos retos personales.
|