El mobbing es una forma de
intimidación y/o acoso moral en el puesto de trabajo
realizado por parte de compañeros o superiores (incluido el
empresario) que, a través de comportamientos agresivos y
vejatorios de forma repetida, marginan al acosado con el fin
de que abandone la empresa de forma voluntaria. Esta persecución
puede llegar a producir graves daños a la salud personal del
trabajador (nivel físico y psíquico) así como consecuencias
negativas en su vida social, familiar y laboral futura.
Como todo el mundo, usted
conoce la gravedad de la palabra “mobbing”. Espera no
encontrarse nunca con una reclamación por parte de sus
trabajadores en base a esta situación. Pero, ¿conoce todo lo
que debería conocer sobre ella? ¿Podría detectar que se está
produciendo mobbing en su empresa? ¿Cree que sería capaz de
evitar esta situación en caso de producirse? Le animo a leer
este artículo, y le animo a que se lo haga llegar a sus
trabajadores. Posiblemente, el hecho de que todos lean el artículo
no evitará que se produzca, pero ofrecerá un punto de
partida para que todos sepan lo que no deben hacer (en el caso
del acosador) y lo que deben hacer (en el caso del acosado).
Lo primero que debemos hacer es
saber que el mobbing es una forma de
intimidación y/o acoso moral en el puesto de trabajo
realizado por parte de compañeros o superiores (incluido el
empresario) que, a través de comportamientos agresivos y
vejatorios de forma repetida, marginan al acosado con el fin
de que abandone la empresa de forma voluntaria. Esta persecución
puede llegar a producir graves daños a la salud personal del
trabajador (nivel físico y psíquico) así como consecuencias
negativas en su vida social, familiar y laboral futura.
Debemos recordar que la acción agresiva que da origen al
mobbing debe ser deliberada e intencionada.
Por ello es importante
diferenciar el mobbing de las situaciones de estrés y
conflicto que pueden generarse en diferentes momentos a lo
largo de la jornada laboral de todo trabajador. Es decir, no
debemos alertarnos cuando haya discusiones con algunos
trabajadores en un momento determinado, cuando veamos roces
entre diferentes empleados, cuando alguien rumoree algo sobre
alguna persona que presta servicios en la organización. No
obstante, conviene controlar estos focos para evitar que se
agraven.
El mobbing se manifiesta de una
forma paulatina; primero se notan ambientes tensos y/o
hostiles que posteriormente se convierten en insultos y
amenazas, humillaciones y maltratos que desestabilizan a la víctima
que los sufre. Algunas de las conductas que
se realizan contra la víctima son:
• Ignorar su presencia
dirigiéndose exclusivamente a terceros.
• Amenazas verbales.
• Gritos e injurios en voz alta.
• Críticas hacia su vida privada.
• Se le asignan puestos aislados y se prohíbe a sus
compañeros que le hablen.
• Se hacen correr cotilleos y rumores.
• Se intenta forzar un examen psiquiátrico para que
la víctima se sienta culpable.
• No se le entrega trabajo, o este es humillante o
muy inferior a su capacidad.
• Se le entrega un trabajo excesivo, difícil de
asumir, o que requiere una capacidad superior a la que posee
la víctima.
• Se ocasionan desperfectos en su puesto de trabajo.
• Se le acosa física y/o sexualmente.
Estas conductas responden, según
se ha podido analizar a través de diversos estudios a un acosador
que, como un retrato robot, responde a las siguientes características:
suele tener apariencia e imagen de persona enérgica y
positiva, pero los rasgos de su personalidad son narcisistas y
egocéntricos. Son personas que envidian la capacidad y vida
socio-laboral y profesional de la víctima por lo que,
mediante el acoso, intentan que ésta abandone la empresa de
forma voluntaria eliminando así lo que el acosador considera
“una piedra en su camino”. Suelen ser personas mentirosas,
sin sentido de la culpabilidad y con un gran (pero oculto)
sentido de inferioridad.
Por la contra, el trabajador
que ha sufrido mobbing no responde a unos rasgos
concretos. Es una persona que se ha “cruzado” en el camino
del agresor, que la siente como una amenaza. No obstante, sí
podemos realizar un análisis de la personalidad de una
persona que sufre, está sufriendo o ha sufrido un caso de
mobbing: son personas que se sienten incomprendidas ante una
crisis que les supera. No saben como han llegado a tal situación
pero ven que no existe una salida, un escape. Por ello, son
personas que, a pesar de que suelen ser inteligentes y
trabajadores, se autocuestionan si son eficientes en su
puesto, se sienten inseguros e hipersensibles a la crítica.
Se aíslan del resto de compañeros y sufren severos cambios
de humor con episodios agresivos y episodios depresivos.
Partiendo de estas notas básicas,
que lógicamente pueden producirse de diferente forma e
intensidad, usted puede conocer si se está produciendo una
situación de acoso en su empresa. Por ello es recomendable
tener una entrevista regular con sus empleados, en la que debe
hacerles saber que pueden contar con su apoyo en estos
supuestos. Además, es recomendable seguir unas pautas para
evitar que un trabajador pueda sufrir estos “ataques” a su
persona:
- Incorpore a la
evaluación de riesgos psicosociales la detección del
mobbing. Debe acordar una metodología a seguir por
los trabajadores en caso de que se sientan víctimas del
mobbing. Informe a sus trabajadores de los canales que deben
seguir para denunciar estos hechos.
- Preste toda su atención a los trabajadores
que le informen que están sufriendo mobbing.
Posiblemente la forma de que un trabajador le confiese que
se encuentra en esta situación sea a través de la
entrevista regular que le recomendábamos anteriormente.
- Realice formación a los mandos superiores
sobre cómo deben resolverse los conflictos laborales. Deben
tener capacidad de trabajar en equipo y habilidad para
trabajar en grupo asumiendo el mando.
- Haga partícipes de la prevención a todos
los trabajadores de la empresa. Sean de un nivel
inferior o superior, todos los testigos de una situación de
mobbing, tienen que saber que deben comunicar cuanto antes
los hechos a su superior jerárquico, al representante
sindical o de los trabajadores de la empresa y dar su apoyo
total a la víctima. Tenga en cuenta que el mobbing lo
genera una persona (acosador) pero lo alimentan los testigos
indiferentes.
- Redacte un código de conducta y
entrégueselo a todos los trabajadores de la empresa. Hágales
saber que dicho código es de obligatorio cumplimiento y
sancione de forma ejemplar a cualquier trabajador que se
haya demostrado que es acosador. Si es necesario, debe
cambiarle de puesto de trabajo para asegurar que la víctima
no seguirá sufriendo en el futuro.
A pesar de todas estas medidas,
en ocasiones es difícil descubrir que se está realizando
mobbing a un trabajador. Por ello es necesario que ponga en
marcha todas aquellas acciones que considere pueden evitar una
situación de riesgo. Si a pesar de todos sus intentos, recibe
comunicación de algún empleado que sufre mobbing, recomiéndele
lo siguiente:
- Que mantenga la calma
pase lo que pase. Debe intentar admitir que lo que está
ocurriendo es ajeno a su voluntad: está siendo atacado. Así
que no debe sentirse culpable, ni disculparse por algo que
no ha hecho.
- Que intente actuar con frialdad y no se deje envolver
emocionalmente por una situación que únicamente puede
perjudicarle.
- Que pida explicaciones, de forma racional, a su
agresor cuando este le impute algún error ante terceros.
- Que intente acumular todos los medios de prueba del
acoso que está sufriendo. Debe recordarle que, en ocasiones
es difícil demostrar que uno está padeciendo esta situación,
por lo que le serán muy útiles en caso de reclamación
judicial, todos aquellos documentos que prueben las
agresiones (e-mails recibidos, informes médicos sobre las
lesiones, testigos...).
- Que, previo a la vía judicial, presente una
reclamación ante la Inspección de Trabajo.
Por último, debo decir que el
mobbing no siempre se produce porque un mando intermedio o
superior siente envidia/celos de la víctima. En ocasiones se
produce un subtipo de mobbing que se conoce como bossing
en el cual el empresario es quien toma el papel de agresor con
el fin de que un empleado marche de la empresa para evitar
tener que realizar un despido que, de otra manera, sería más
costoso. En este caso, debe pensar en que, a pesar de ser su
jefe el acosador, un compañero/a suyo está sufriendo una
actitud que tiene que ser del todo erradicada, y que hoy es su
compañero/a pero mañana puede ser usted. Denuncie los hechos
cuando los conozca. No se vuelva un agresor pasivo.
Ana
María Gómez
Departamento Laboral
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