La
calidad se ha convertido en un término de uso común,
trascendiendo el sentido etimológico de "lo que
distingue una cosa" para ser algo que todo el mundo
busca en un producto, en el trabajo o en la vida: una
versión moderna de lo bueno, bonito y barato que se
extiende a lo intangible. Existen diferentes puntos de
vista para entender la calidad: uno trascendente en el
que la calidad es sinónimo de excelencia, basado en las
características o atributos del producto, subjetivo según
la percepción del usuario, basado en la fabricación, y
un enfoque económico en el que la calidad es algo que
tiene un valor, sugiriendo el conjunto de ellos que la
calidad ha de estar presente en todas las fases de
fabricación y elaboración de los bienes y servicios,
incluyendo el disfrute por el usuario. La norma
internacional ISO 8402:1986 define la calidad como
"el conjunto de propiedades y características de
un producto o servicio que le confiere su aptitud para
satisfacer unas necesidades expresadas o implícitas".
Calidad no solo como algo interno a la empresa sino
también como una propiedad de los objetos, servicios y
las relaciones que mantenemos individualmente con ellos.
Calidad y
Prevención son las dos caras de la misma moneda, y si
hablamos de calidad total no podemos olvidarnos de la
calidad de las condiciones de trabajo y la calidad de
vida laboral, ello implica reconocer el protagonismo del
trabajador y evitar las situaciones de insatisfacción
profesional. Estos principios que, incorporados a la
gestión de una empresa, conllevan entender la prevención
no como una obligación impuesta por la reglamentación
laboral debe ser complementada por los gestores de la
prevención e incluir dentro de la formación no
programada el conocimiento de las modernas técnicas de
producción conocidas más por sus acrónimos (JIT, TQM...)
para llevar así una gestión total de la salud laboral
(GTSL). La lentitud para cumplir con las obligaciones
puede ser modificada con estos planteamientos
atendibles/entendibles por cualquier gerente con un
objetivo básico: competitividad y supervivencia de la
empresa incluyendo, si no a todos los puestos de
trabajo, a los trabajadores ocupantes de los que queden.
Algunas
interrogaciones y preguntas explican también esa
lentitud: ¿Cómo se hace? ¿La gestión de la seguridad
consiste en la aplicación de los instrumentos de gestión
de la calidad empezando por la Norma ISO 9000 y
sustituir e intercambiar seguridad donde dice calidad o
por contra las variables de calidad y de seguridad no
tienen nada que ver?La calidad total se caracteriza por
su orientación al cliente a través de una mejora
continua y el trabajo en grupo, pero no solo del cliente
externo, sino que generaliza ese concepto de cliente
hacia el interior de la empresa, y ahí reside una de
las coincidencias entre prevención de los riesgos
laborales y calidad del producto: los trabajadores son
clientes internos que directamente o a través de la
estructura preventiva (Comités de Seguridad y Salud
Laboral, Delegado de Prevención, etc.) informan de su
trabajo y plantean como protagonistas determinantes de
la calidad de su empresa unas exigencias relativas a una
mínima calidad de sus condiciones de trabajo. Es un
sistema participativo en el que aflora el conocimiento
de todas las personas de la organización y que aplica métodos
científicos de gestión.
La
calidad es garantía de supervivencia y competitividad
de la empresa y puede ser la calidad garantía de la
supervivencia (salud laboral) de los propios
trabajadores. En lo que sigue intentaremos a través de
la Ergonomía mostrar cómo los efectos de la calidad y
la prevención son sinérgicos y no contrapuestos. Para
F. Hubault, director del departamento de Ergonomía de
la Sorbona: "La calidad se alimenta de dos
fuentes, gestión y ergonomía. Ergonomía y gestión
son como las dos piernas, es en la marcha donde su
complementaridad asegura una dinámica sobre el fondo de
un desequilibrio controlado".
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2.
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El
punto de vista de la ergonomía. |
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La
Ergonomía, que tiene un reciente reconocimiento como
disciplina preventiva en el Real Decreto 39/1997, es
desconocida, y eso engendra errores y falseamientos
condicionantes que la asocian con el sector servicios,
con la calidad de las condiciones de trabajo o con el
confort, siendo todas ellas medias mentiras que intentan
limitar su acción y corregir su tendencia natural a
integrarse dentro de la gestión de las empresas; para
ser así entendida y desarrollada requiere, como
cualquier materia especializada, ser comprendida de
forma global. La determinación intencionada o por
ignorancia de disminuir su campo de competencia suele
conllevar la percepción de esta disciplina como aquella
que se va a ocupar de aspectos tales como el confort; se
puede entonces asegurar que no tiene futuro ni presente
pues no se puede ignorar que si la Ley 31/1995 es una
ley del siglo XXI, algunos aspectos de las condiciones
de trabajo, del poco trabajo actual que se crea
(estabilidad, jornada laboral, salario, etc.) son
parecidas a las del siglo XIX. Cuando en el Reglamento
de los Servicios de Prevención se equipara con la
Psicosociología para ocuparse de esos factores de las
condiciones de trabajo tales como organización,
horarios o ritmo de trabajo, la experiencia preventiva
informa que el entendimiento del concepto condiciones de
trabajo es aún muy restringido y que se podrá hablar
de ello pero con la restricción de no tratarlo. Para
diseñar asientos o planos de trabajo, construir cabinas
y salas de control existen normas y manuales basados en
los principios antropométricos y biomecánicos del diseño
y que se responsabilizan de cumplir los arquitectos de
interiores, y si para recomendar los productos ergonómicos,
como bien nos dice J. Cristhol, no hace falta ergónomo:
¿Qué le queda al profesional que como consultor o
asalariado interviene en la empresa? Interpretar la
ergonomía globalmente, aprovechar las coincidencias
entre la calidad de la condiciones de trabajo y la
calidad de los productos, la eficiencia y el confort en
la realización de las tareas y contribuir a la cuestión
más trascendente que caracteriza el discurso actual en
las empresas, la calidad como elemento de la
competitividad. Cero defectos, cero averías, cero
stocks, cero plazos, son los ceros que tradicionalmente
acompañan al discurso sobre calidad, pero también cero
errores y cero accidentes; y mostrar que la
incompatibilidad de la calidad con la persistente
cultura tayloriana requiere alcanzar algunos otros ceros
más: cero rigidez y cero desconfianza. Aumentar el
esfuerzo para comprender a los trabajadores y finalizar
con la incoherente situación que bendice la calidad
(parcial) y consagra el orden piramidal e inmovilista,
la centralización, burocratización y aumento de las
tareas inútiles, la falta de consulta y participación
en la toma de decisiones, etc.; en resumen, se fomenta
la calidad del producto porque lo exige el usuario
consolidando todo aquello que reduce la calidad de vida
laboral. Usuario, cliente y trabajador son diferentes
roles que juega el individuo en el tiempo.
Las
acciones de la prevención sólo alcanzan a una parte de
la realidad laboral, aquella en la que es posible
establecer una relación de causalidad, ligando unos
factores objetivos, claramente identificables, incluso
medibles, y unos efectos sobre la salud susceptibles de
ser caracterizados médicamente. Los prevencionistas en
general, pese a las expectativas acumuladas, han
constatado que los compromisos establecidos en la
normativa no tienen una extrapolación plena e inmediata
a las empresas y que la mejor ley es aquella que se
puede aplicar. La gerencia de una empresa suele tener
otras preocupaciones: reducir costes, reducir plantilla,
reducir... hasta que ocurre un accidente. La seguridad
se centra en los resultados, en los índices, explicando
lo que ha ocurrido a posteriori. La ergonomía dirige su
acción al proceso, cuando interviene a tiempo es
anticipadora y actúa a priori reconociendo el papel
clave del factor humano. Contribuye a cuestionar frente
a los objetivos marcados desde afuera por el legislador
y una prevención externa e impuesta, el carácter
exageradamente reduccionista de una actitud normativa-prescriptiva
fundada sobre el laboratorio y el conocimiento
experimental, ignorando la dimensión de actividad
inherente a toda situación de trabajo. Debe
diferenciarse la aplicabilidad o uso que se hace de las
normas, el grado de cumplimiento e interpretación y la
ausencia de normas e ignorancia del factor humano que
caracteriza a la prevención más arcaica. Sería tan
inadmisible que no se fijaran los límites de lo que es
tolerable y permisible para un ser humano como seguir
ignorando sus comportamientos y actitudes en el trabajo.
El ergónomo,
a través del análisis de la actividad de trabajo,
puede mostrar cómo existen una serie de cargas
imperceptibles por los mandos de la empresa que no son
tenidas en cuenta a nivel de concepción del trabajo y
que van a ser fuente de futuras demandas por los Comités
de Seguridad y Salud Laboral. El objetivo es mostrar al
responsable de la empresa que ha de asumir esas medidas
no porque sea obligatorio sino porque son de su interés.
De esta forma se supera el aspecto legislativo (salud
del trabajador) por el económico (salud de la empresa),
controlando la calidad de vida en el trabajo, y el
control y reducción de pérdidas. Esta acción se funda
sobre una apuesta: la de la convergencia posible en la
realidad concreta de criterios de producción, seguridad
y eficacia.
El análisis
de la actividad afronta el trabajo como búsqueda
permanente de los modos operatorios que permiten adherir
al menos parcialmente la convergencia entre la eficacia
y preservación de la salud. Esa búsqueda debe llegar
también a lograr la motivación y adhesión de los
trabajadores, protagonistas claves para alcanzar la
calidad total. La acción preventiva mediada por la
disciplina: Ergonomía y Psicosociología, dirigida
pertinentemente al factor humano, debe contribuir a ello
para operar sin errores, sin accidentes.
Es el
cero más difícil de conseguir porque el error es
siempre humano, ya sea directamente del operador que
maneja la máquina, del programador informático que ha
realizado un software inapropiado para las capacidades
de los operadores, o del diseñador de la automatización
del proceso. Pero error humano no significa fallo del
operador; aunque las urgencias por encontrar el culpable
lleven a esa conclusión y la tendencia a ocultar el
error sea lo habitual perdiendo así la empresa la
oportunidad de aprovechar la información, de
aprehenderlos para aprender de ellos.
Los
errores son, como los accidentes, un indicador de la
fiabilidad del sistema, pero no parecen un obstáculo
para la calificación de acuerdo con la norma ISO 9000,
unos porque se oculten o no se documenten y otros porque
no se tengan en cuenta o pertenezcan a las plantillas no
oficiales, la de contratas y subcontratas.
La
fiabilidad está relacionada con el hecho de que en
empresas altamente automatizadas algunos operadores se
encuentren sometidos a un número elevado de
requerimientos mentales en el trabajo con una importante
presión de tiempos y esa es un primera condición para
tener errores. Las aportaciones de la Ergonomía para
reducir los errores humanos centradas en el diseño del
interface hombre-máquina, entendiendo por tal la parte
material de comunicación (teclado, lápiz óptico…) y
la inmaterial (presentación de la información,
codificación…) se ignoran y no son tenidas en cuenta
si su papel está en el nicho preventivo. Así, por
ejemplo, las aplicaciones informáticas ad hoc suelen
ser fuentes de error si no son funcionales ni tienen una
facilidad de aprendizaje y uso; situadas en el contexto
de una automatización global son minimizadas porque no
es posible separar la legitimidad de las deficiencias técnicas
de aquella de los objetivos humanos sobre todo cuando la
fiabilidad técnica del factor humano depende de la
fiabilidad social del factor técnico. Éste es el caso
de las grandes instalaciones industriales donde la
eficacia técnica es impensable fuera de su inserción
en el sistema colectivo. La fiabilidad está igualmente
relacionada con las características de la organización,
y así los sistemas más fiables son los dotados de una
organización flexible que no limite la libertad de los
operadores con normas de estricto cumplimiento, nada
convenientes, por otra parte, en sistemas complejos con
abundantes situaciones imprevistas.
Las
primeras interacciones recíprocas positivas o sinergias
entre calidad y prevención han tenido lugar en las fábricas
de automóviles y en las industrias complejas, tal como
muestran las acciones de la Ergonomía y la evolución
de la seguridad desde el control de los riesgos técnicos
a los riesgos de la organización y finalmente al
control de los imprevistos en el origen de diversos
disfuncionamientos. Ha sido en las largas cadenas
interminables de los fabricantes de coches donde ha
podido mostrar los principales cambios en el proceso
productivo, con el siguiente planteamiento: confort del
trabajador físico y psicológico y finalmente calidad
en la producción. Los estudios para estimar un factor
de riesgo tal como la carga de trabajo en la cadena han
evidenciado lesiones musculoesqueléticas por
movimientos repetitivos y la manera de mejorar
significativamente el trabajo fueron la robotización y
una manera diferente de organizar el trabajo. Estas
primeras acciones llevadas cabo son una muestra de cómo
desde el principio sus intervenciones evidencian la
integración de diferentes valoraciones del trabajo: su
sentido para la empresa como elemento clave en la
elaboración de un valor económico y su sentido para el
trabajador como elemento determinante en el proceso de
elaboración de su identidad como persona. Convergencia
necesaria de valores para valorar la calidad por la
empresa, trabajadores y usuarios.
La salud
laboral constituye un logro del trabajo, un éxito de la
empresa sobre todo cuando se adopta una perspectiva
globalizadora (calidad total) del trabajo bien hecho,
superadora de criterios exclusivamente económicos. La
Ergonomía no se puede reducir al ámbito de la prevención
ni al de la producción, sino que hace de la relación
entre Salud-Eficacia-Productividad su razón de ser.
Junto con
el sector automóvil en la versión de la ingeniería
sociotécnica y como ingeniería del factor humano en
las actividades industriales de grandes riesgos, la
Ergonomía ha coparticipado en integrar prevención de
riesgos laborales, calidad y medio ambiente. El párrafo
"La ergonomía juega un papel central al incidir
doblemente en la mejora de la empresa: por un lado,
aumentando la calidad y la productividad y por otro
contribuyendo a una mayor integración de la persona en
la empresa. La aplicación de la ergonomía no debe
considerarse como un hecho aislado o singular, sino
contemplado dentro de la estrategia general de la misma
y como un aliado importante para la mejora de la
competitividad", extraído del libro Temas de
Ergonomía, editado por Mapfre en 1987, pertenece a J.
Ignacio López de Arriortúa, quien por entonces
pertenecía a la Organización Industrial de General
Motors España, S.A., pone de relieve que la aplicación
efectiva e integral de la Ergonomía debe comprender los
factores organizativos de las condiciones de trabajo,
allí donde está el origen de los errores, accidentes o
cualquier otra disfunción del trabajo.
Se
entiende comúnmente que la Ergonomía trata de
responder a una demanda más exigente de las condiciones
de trabajo y por ello está asociada a la idea de
calidad. A partir de esta idea, en la siguiente figura
se identifican las diferentes aportaciones en el
objetivo de la calidad total.
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Fuente: "Evaluación de las condiciones
de trabajo en PYMES", DEL INSHT.
Modificado a partir de esta fuente. La
calidad total y sus componentes.
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5.
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La
calidad en el
proyecto |
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Como se
sabe, los aportes más eficaces de la Ergonomía se
producen en la fase de concepción, facilitando el
verdadero sentido de la prevención: anticipación. La
misión del ergónomo es la de ocuparse del factor
humano relegado por la importancia cualitativa y
cuantitativa del factor técnico hasta la fase de puesta
en marcha. En la informatización del sector servicios o
en las industrias de procesos continuos, el ergónomo
pone a disposición de los responsables del proyecto las
informaciones precisas sobre la realidad del trabajo,
elabora las recomendaciones necesarias en forma de
pliegos de condiciones adaptados a las diferentes fases
del proyecto para llevar cabo las elecciones técnicas y
organizativas que garanticen en cualquier sector de
actividad la fiabilidad del sistema, es decir, seguridad
en el funcionamiento de la instalación, calidad en el
producto, calidad en la vida laboral, etc. Sus
aportaciones varían en función de su estatus, de que
sea interno o externo, de la fase del proyecto en la que
se le llama, el tiempo de su intervención, las
necesidades de sus interlocutores, etc.
La acción
ergonómica juega un papel de asesoramiento y consejo a
las empresas, refiriéndose al papel central del
operador humano en la conducción de un proceso,
identificando los factores explicativos del
comportamiento del hombre y los disfunciones en el
trabajo, buscando información para eliminarlos,
consultando diversas fuentes para relacionar las
opciones tecnológicas y organizativas posibles, y
elaborar los documentos que ayuden a clarificar la toma
de decisiones.
El análisis
de los factores humanos en esta fase incluye aquellos
aspectos referidos a la definición de la nueva
organización de trabajo, la comunicación y relación
entre los operadores, programas formativos, diseño de
los equipos y espacios de trabajo, informática de
proceso, etc. En las oficinas de proyectos y estudios
resulta indispensable una formación en Ergonomía
porque la inclusión precoz de consideraciones ergonómicas
puede evitar errores difícilmente subsanables en fases
próximas al periodo de pruebas y puesta en marcha.
En el
pragmatismo empresarial, cuando se piden pruebas,
aportaciones tangibles de su intervención, las
exigencias ergonómicas de las nuevas realizaciones
contempladas en la elaboración de un pliego de
condiciones, los cuestionarios de chequeo de los equipos
suministrados por los proveedores representan también
el reconocimiento de unas técnicas, un conocimiento
orientado a la práctica; y no sólo como generador de
elementos para el debate, necesario por otra parte. El
coste de la intervención ergonómica en la concepción
se estima cuatro veces menos que el coste de la no
intervención; las acciones ergonómicas en la fase de
construcción y montaje son difícilmente asumibles o
muy costosas y poco eficaces, dado que no pueden
eliminar más de un 5% de los errores.
El análisis
de las situaciones de referencia, una especie de
evaluación comparativa de lo que hacen otros,
constituye una vía ideada para conocer cómo se realiza
el trabajo en las instalaciones de nuestros competidores
cuando no es posible disponer de experiencias en el
nuevo proyecto, y significa analizar cómo otras
personas lo llevan a cabo. Los técnicos encargados de
acciones de benchmarking deben saber el objetivo de la
Ergonomía e incluir una formación básica en sus
conocimientos a fin de que puedan informar al equipo del
proyecto sobre los modos de organizar el trabajo, los
problemas planteados por el nuevo sistema de turnos, la
eficacia de la formación, etc.
Para los
especialistas en diseño industrial las aportaciones de
la Ergonomía para mejorar la calidad de los productos
en beneficio de la salud, y así la calidad de vida,
consisten en:
- Invitar a ejercer la
creatividad y mejorar las prestaciones de los
productos,
- Garantizar una adecuada interacción del producto
con el usuario,
- Respetar sus limitaciones y potenciar sus
capacidades,
alejando,
por tanto, el estereotipo que le otorga un papel de
inspección y validación de un producto, finalizado con
la colocación de la etiqueta "ergonómico".
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6.
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La
calidad en la adquisición de materiales e
instalaciones |
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Al
respecto la Ley 31/1995 trata de las obligaciones de
fabricantes, importadores y suministradores, de:
- Maquinaria, equipos,
productos y útiles de trabajo.
- Productos y sustancias químicas.
- Elementos de protección individual.
Calidad
en aquellos productos que adquirimos destinados a un uso
directo de nuestros clientes internos son los
denominados productos ergonómicos (mobiliario,
accesorios, herramientas, etc.). Calidad también en
aquellos elementos como equipos e instalaciones llave en
mano que deben implantarse durante la realización de
los grandes proyectos. Calidad en la información,
claridad en las fichas de seguridad de los productos,
instrucciones en español al igual que en los manuales,
planes de formación, etc.
La
cumplimentación de las exigencias en este sentido
impuestas a fabricantes y proveedores no garantiza un
uso correcto, es por lo que en ocasiones el ergónomo
debe verificar o inspeccionar lo adquirido y valorar la
adecuación y usabilidad de este material. En esos
productos se debe verificar que los diseñadores aplican
sus conocimientos sobre el factor humano y que aquellos
calificados como ergonómicos tal vez no lo sean, es
decir, que no se adapten al trabajo para el que hayan
sido diseñados bien porque en su diseño no se haya
tenido en cuenta los datos físicos, psicológicos y
culturales del ser humano o bien porque no se haya
identificado y analizado correctamente su funcionalidad
en la tarea para la que han sido creados. El análisis
de la actividad de trabajo es en ese punto el medio más
pertinente para tal fin, junto con los instrumentos para
evaluar las características de estos productos, test de
usabilidad, etc.
La
introducción de ciertos productos en el contexto de
soluciones para modificar concretos aspectos de las
condiciones de trabajo favorecen una adecuada calidad de
vida laboral y trascienden el ámbito del trabajador,
traduciéndose en un mejor funcionamiento de la empresa
a todos los niveles.
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7.
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Calidad
en el montaje y en el proceso productivo |
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La
preocupación por las ratios y el denominador hace que
las empresas de contrata y las subcontratas sean las
protagonistas en esta fase clave tan importante en el
objetivo de la búsqueda de la calidad total con la
supervivencia de la empresa contratante como
alternativa; han pasando de asumir funciones auxiliares
a realizar las actividades productivas más características
de la empresa. La subcontratación y la polivalencia del
empleo, el "hacer más con menos" ligado a la
competitividad parecen ser las únicas fórmulas que
garantizan la supervivencia de las empresas y por lo
tanto de los salarios y las condiciones de trabajo,
incluso a costa de la precarización en el empleo y la
desestabilización profunda de elementos sociolaborales
tradicionalmente estables.
La
normativa laboral reconoce los mismos derechos para
diferentes tipos de empleo, contratos y condiciones del
trabajador; así y todo, paradójicamente, la contratación
y subcontratación están en franco aumento y, con la
precarización del empleo, la precarización de la salud
laboral y la accidentalidad. Probablemente asumida y
aceptada por los propios trabajadores. "Se ha
sostenido con frecuencia que la percepción del riesgo
está determinada por cuestiones de equidad. Cuanto más
dependan las instituciones del compromiso personal y no
de la coacción, tanto mayor será su sensibilidad explícita
para la equidad. El umbral de la aceptabilidad del
riesgo en el puesto de trabajo es más bajo cuando los
trabajadores se consideran explotados", son algunas
de las afirmaciones que hace una estudiosa del riesgo
como es Mary Douglas.
No estaría
de más interrogarse sobre esta igualdad formal mediante
mecanismos de discriminación positiva que desborden la
esfera de la empresa en tanto que unidad jurídica y que
hagan más costoso el recurso a empleos precarios, por
ejemplo mediante la formación específica y reforzada
en materia de prevención de riesgos o derivando
trabajadores de la empresa principal como vigilantes o
prohibiendo su contratación para ciertas actividades.
En otros términos se trataría de apuntalar las garantías
existentes en tanto que asalariado de una determinada
empresa por garantías ligadas a la ciudadanía social;
una ética empresarial que nos impediría aceptar
productos o servicios con dumping social. La prohibición
de subcontratación en cascada para reducir los riesgos
laborales no parece tener límite, ni ha sido
considerada por el legislador a pesar del aumento de los
accidentes de trabajo y la evidencia estadística entre
los accidentes y este tipo de empleo en precario. Los
asalariados de estas empresas asumen el riesgo, la
elección entre el desempleo y la degradación de su
salud por riesgos, de accidente y ambientales a corto y
largo plazo. Su relación directa y permanente con los
riesgos de la empresa principal colisiona con su posición
perdida en los extremos de un interminable entramado de
contratas y subcontratas.
Otra práctica
habitual en línea de reducción de costes como un fin
en sí mismo y no como un instrumento para alcanzar
otros fines lo constituye la polivalencia en tareas de
montaje, producción y mantenimiento.
La
polivalencia constituye una forma particular de
organización del trabajo en relación con unas formas
clásicas basadas en el principio de especialización.
Habiendo surgido como un alternativa a la organización
tayloriana del trabajo y a sus principales disfunciones,
se va imponiendo en los años 80 principalmente por la
necesidad de introducir la flexibilidad en los sistemas
de trabajo, amenazados por la reducción de plantillas
en las empresas. La polivalencia supone en el campo de
la organización del trabajo la posibilidad de asignar a
un hombre a dos tareas diferentes, a dos puestos de
trabajo diferentes, o a dos funciones diferentes. La
polivalencia es siempre una característica del
trabajador, constituyendo al respecto una importante
dimensión de su cualificación profesional; se puede
dar en tres situaciones: agrupamiento de tareas; cuando
el trabajador ocupa dos puestos distintos, y cuando el
trabajador tiene una doble formación pero está
asignado a un puesto concreto.
El
trabajo en grupo requiere de trabajadores polivalentes,
por ello dentro de cada grupo no existe una división nítida
del trabajo, todos los miembros tienen idéntica
responsabilidad y pueden sustituirse unos por otros si
es necesario.
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8.
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La
calidad en la gestión |
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El interés
entre la gestión y la Ergonomía aumenta en la medida
que calidad no se refiere sólo al producto sino también
a la fabricación y todos los procesos que ligan
concepción con producción.
Se sigue
diciendo que los equipos y grupos de trabajo se utilizan
fundamentalmente para mejorar la calidad, la satisfacción
del cliente y aumentar la productividad; simultáneamente
se intenta combinar esto con los sistemas de gestión
sobre objetivos. Ello es como compatibilizar sistemas
antagónicos, la solidaridad con la competividad interna
más brutal con el fin de sobrevivir dentro de la
empresa. La experiencia de José Ignacio López de
Arriortúa cuestiona la competitividad endógena
simultaneada con un adelgazamiento anoréxico de las
plantillas: "Tenemos que cambiar el concepto de
segunda revolución industrial, en la que estamos
muchos, por otro nuevo en que el hombre se convierte en
persona; el hombre individualista, agresivo y egoísta
empieza a estar fuera de lugar", y la necesaria
potenciación del experto en el/su trabajo: el
trabajador, "Se han terminado los días en los que
el conocimiento se podía adquirir del exterior,
copiando o aprendiendo. El conocimiento hay que crearlo
dentro de la compañía. De ahí la importancia de dar
protagonismo a los señores trabajadores, que son los
que conocen los puestos de trabajo."
Las
empresas no pueden aspirar a unos niveles óptimos de
calidad si ignoran a sus trabajadores rechazando o
ignorando sus conocimientos, si desconocen que esa
ignorancia es fuente de insatisfacción, de desmotivación
y de no identificación con la empresa. Se deben
canalizar las actitudes favorables hacia la cooperación
horizontal en grupos de trabajo e interdepartamentales;
sin embargo esta disposición al trabajo en grupo puede
quedar rota cuando se implantan sistemas de
competitividad.
El
otorgamiento de un protagonismo ficticio frente a
controladores externos como, por ejemplo, los auditores,
planteable con mensajes tipo "Ustedes son los
protagonistas", no tiene ninguna credibilidad y
convierte la actuación del trabajador ante el externo
en una mala interpretación, cuando en el mejor de los
casos ésta se produce. Cuando ellos se hayan ido
volveremos al palo y a la zanahoria. Taylor no se ha ido
y sus ideólogos y ejecutantes (mandos) combinan sus
modos habituales con una nueva jerga que necesariamente
convierten en palabrería: calidad, polivalencia,
autonomía… Inventar palabras para que nada cambie. Si
el principal recurso es el humano debe actuarse
congruentemente y tomar en consideración los factores
personales planteándose cambiar conductas,
expectativas, actitudes, etc.; integrarlos en la cultura
empresarial.
Según
Trevor A. Stewart, del Instituto International Survey
Research, "Ante las limitaciones del sueldo como
factor motivador, los empleados encuentran su motivación
actual en un trato justo y respetuoso por parte de sus
mandos; en una comunicación abierta y franca; en la
participación en las decisiones que afectan a su
trabajo; en la oportunidad de tomar responsabilidades y
desarrollar sus habilidades; y en un reconocimiento y
recompensa justos por un trabajo bien hecho".
Incluso,
las prescripciones y las normas siguen estando presentes
también en las tareas rediseñadas y agrupadas en el
marco de la implantación de polivalencias, según los
principios taylorianos. La ampliación de funciones no
implica un campo de intervención y de decisión más
amplio, cuando no hay una mayor autonomía y un mayor
peso sobre el diseño y la organización de su trabajo.
Cuando se quiere penetrar en el privilegiado círculo de
la calidad resultan evidentes las contradicciones e
incluso la esquizofrenia que existe entre la estrategia
de las modernas direcciones de las empresas, más
preocupadas por cambiar los trabajadores antes que
cambiar el trabajo; se moderniza la subjetividad
mediante la individualización con el discurso de los
sacrificios que la supervivencia y la competitividad nos
debe llevar a afrontar y que únicamente es posible una
estrategia, convencerles de que solo es posible en términos
de gestión, la "one best way" tayloriana. La
práctica de la individualización de los salarios es
una acción complementaria sobre los trabajadores que
pretende librarles de cualquier influencia colectiva
(sindical, profesional, gremial) y conseguir así
lealtades comprometidas con el proyecto.
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9.
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La
calidad en el
producto o servicio |
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La
ergonomía es un eslabón en la cadena del éxito
comercial de un producto contribuyendo a su aceptación,
a facilitar el aprendizaje de uso en condiciones de
confort y calidad. Aporta procedimientos para controlar
la calidad tanto en los productos que fabricamos como en
los productos que se adquieren destinados a un uso
directo por los trabajadores, calidad en aquellos
elementos que deben implementarse en la adquisición de
materiales e instalaciones, pero también calidad en el
servicio que aporta a una empresa, es decir el informe
elaborado y las recomendaciones o medidas correctivas
propuestas tras una intervención, bien dentro de una
entidad externa o en un servicio propio, para sus
clientes: los trabajadores, sus representantes o la
gerencia de una empresa.
Concebir
un producto, un servicio o un equipamiento de calidad es
vigilar su adaptación a las funciones previstas, a los
usuarios y al contexto, satisfaciendo las expectativas
de quien lo demanda.
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10.
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Calidad
en las condiciones de trabajo. La gestión de la
prevención |
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Aun
cuando desde el enfoque que aquí se señala la Ley
31/1995 trata explícitamente de aspectos referidos a la
calidad, sus pretenciosos objetivos sin embargo chocan
con la realidad laboral: las condiciones precarias de
trabajo, la temporalidad en el empleo, etc., lo que
comporta que a pesar de la labor de vigilancia que desde
la Administración laboral y las empresas principales se
lleva a cabo, las acciones preventivas en las pequeñas
y medianas empresas se reduzcan al cumplimiento de las
obligaciones más elementales y los aspectos más básicos
de la normativa. Los prevencionistas y los ergónomos
sabemos que los compromisos alcanzados entre los agentes
sociales (representantes) difícilmente tienen una
extrapolación inmediata sobre los representados:
empresas y trabajadores. Aunque los criterios ergonómicos
y ergónomo se mueva normalmente fuera del ámbito
normativo y del estricto cumplimiento de la legislación,
cuestionando el carácter reduccionista de una actitud
normativa prescriptiva fundada en la cuantificación y
en el conocimiento empírico que ignora al individuo así
como la dimensión de actividad de construcción
inherente a la realidad del trabajo. Considera la acción
preventiva como un objetivo interno común a todos los
elementos de una empresa frente a planteamientos de mínimos
consistentes en cumplir la legislación como objetivo
que corresponde sólo al servicio de prevención. En su
rol de disciplinada disciplina del servicio de prevención
bendice la aplicación de todas las normas sobre
condiciones de trabajo vigentes, incluso es contrapuesto
que, de modo anárquico con su experiencia como
criterio, va chequeando y apuntando en un papel los
peligros que él ve.
En la
medida que disminuya la accidentalidad, el ergónomo
podría jugar su verdadero papel y mostrar gracias a la
actividad de trabajo cómo existen una serie de cargas
imperceptibles para los organizadores y gestores de la
empresa y no tenidas en cuenta a nivel de concepción
del trabajo y que van a ser fuente de quejas y demandas
a través de la estructura preventiva de las empresas.
Se debe superar el aspecto legislativo basado en el
cumplimiento pasivo y sobre el papel de las obligaciones
(salud en el trabajo) por el económico, calidad y
competitividad de la empresa (salud de la empresa). La
importancia de la reducción de la siniestralidad
laboral no se consigue ignorando que los procesos
humanos son claves y que se pueden cambiar generando
conductas y comportamientos seguros. El valor no está
en los índices, está en tener indicaciones del
comportamiento del hombre en el trabajo mediante la
observación, proponiendo acciones para modificar los
inseguros. Si no hay trabajo, no hay condiciones de
trabajo; aunque la cuestión no debe estar en decidir si
morirse de hambre o morirse trabajando.
El modelo
preventivo que bendice la Ley 31/1995 y que se debe
implantar pone de manifiesto una realidad virtual y otra
realidad sociológica de su aplicación:
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CARACTERÍSTICAS
DE UN MODELO DE
PREVENCIÓN BASADO
EN LA CALIDAD TOTAL
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CIENTÍFICA:
Procedimientos fiables y
válidos. Identificación,
evaluación, control.
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INTERDISCIPLINAR:
Condiciones de trabajo
multivariables. Trabajo
en grupo.
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INTEGRAL: Riesgos
laborales, ambientales,
del producto. Riesgos
personales de conducta y
comportamiento.
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INTEGRADA: Compromiso de
la dirección.
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PARTICIPATIVA:
Representantes legales
de los trabajadores y
operadores/trabajadores
individuales.
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Científica,
es decir, mediante procedimientos fiables, válidos y
contrastados que permitan identificar todos los peligros
y la evaluación de los riesgos; análisis en
profundidad de los factores de riesgo de los accidentes,
de contaminación física y química, así como los
psicosociales. Frente a ello "los riesgos" son
los procedimientos centrados en la identificación
grosera de los factores de riesgo técnicos o los que
ignoran el papel del factor humano o desprecian los
riesgos psicosociales en aumento por las nuevas tecnologías
o por el incremento del sector servicios. La realidad ha
institucionalizado los cuestionarios de chequeo en manos
de asesores fiscales, laborales y prevencionistas
cumplimentados en algunos casos desde un despacho sin el
mínimo conocimiento real de la actividad en los
puestos. Del prevencionista formado y acreditado por su
formación y experiencia se ha pasado al que tiene
"licencia" sin crédito o al pseudo-prevencionista
camuflado de asesor fiscal y laboral. Si importante es
el rigor en el principio de toda acción preventiva, no
lo es menos el control periódico de la cumplimentación
de los objetivos o las auditorías de la gestión
preventiva.
La
interdisciplinariedad, entendida como forma de
abordar la heterogeneidad y complejidad de las
condiciones de trabajo, así como todos los riesgos
asociados independientemente de la evidencia de su
causalidad. La definición que da la LPRL no deja lugar
a dudas: cualquier característica del trabajo que pueda
tener una influencia significativa en la generación de
riesgos para el trabajador. Se incluyen: locales y
equipos del centro de trabajo, agentes físicos y químicos
del ambiente, la organización y el tiempo de trabajo,
etc. La unidisciplinariedad pragmática y
bidisciplinariedad reglamentaria son las perversiones de
la interdisciplinariedad. Unidisciplinariedad es la
manera habitual de resolver los problemas, y cuando el
tema es complejo se aplica el factor correctivo de
exclusión de lo psicosocial y simplificación a lo físico
para que sea sencillo y resoluble por un prevencionista
polivalente.
La
especialización permite abordar los efectos negativos
del trabajo desde la perspectiva de un todo o de la
consideración del concepto de sistema: conocerlo
implica preservar su integridad para el análisis. En la
teoría y en la práctica de la prevención de riesgos
laborales una especialidad se define como un área en la
que se incluyen conocimientos, habilidades y actitudes
especiales que son aplicados por los prevencionistas que
se han formado en alguna de esas especialidades: Higiene
Industrial, Seguridad, Ergonomía y Psicosociología del
Trabajo.
Aun
cuando la normativa laboral se refiere en su desarrollo
a los campos de actuación de estas disciplinas y se
pueda intencionadamente adjudicar el cumplimiento del
contenido de específicos reglamentos a concretas
disciplinas, así por ejemplo los Reales Decretos
487/1997 y 488/1997 a Ergonomía, el RD 486/1997 a
Seguridad y los RRDD 664/1997 y 665/1997 a la Higiene
Industrial, la parcelación intrínseca que ello
conlleva puede relegar la necesaria
interdisciplinariedad; dice el art. 31.4 de la LPRL:
"Los servicios de prevención tendrán carácter
interdisciplinario", y consecuentemente el tipo de
acción que se cita en el RD 39/1997, "los expertos
actuarán de forma coordinada, en particular en relación
con las funciones relativas al diseño preventivo de los
puestos de trabajo, la identificación y evaluación de
los riesgos, los planes de prevención y los planes de
formación de los trabajadores". Junto a este
"riesgo" se dan otros consistentes en
organizar emparejamientos tendentes a diluir la
especialidad más "suave" en la otra más
"fuerte"; el prejuicio que califica de "light"
a disciplinas como la Ergonomía y/o la Psicosociología
no se sostiene cuando las mismas deberían estar
presentes en todos los servicios y entidades de prevención,
porque los factores de riesgo comunes a todas las
empresas, independientemente de cuál sea su actividad y
que estén o no en el Anexo 1 del RD 39/1997, son
precisamente los referidos a la característica del
factor humano y de la organización. Finalmente la
reivindicación de la Seguridad como disciplina estrella
"¡porque lo importante son los muertos por
accidente!" pone en evidencia un retraso en la acción
preventiva de nuestro país y que en 1998 la mayoría de
los empresarios, asustados por el "boom" de la
nueva normativa laboral, les ha llevado a intentar
cumplir... la Ordenanza General de Seguridad e Higiene
en el Trabajo.
A la
interdisciplinariedad se opone la bidisciplinariedad
reglamentada, mínima, necesaria y suficiente. Cuando la
mayoría de las empresas no han conocido más prevención
que la del vigilante o técnico de seguridad, y aunque
la Ley 31/1995 reconoce la necesidad interdisciplinar
para abordar la identificación de los riesgos laborales
y el proyecto de reglamento la formación especializada,
las grandes empresas, invocando la competitividad,
reducción de costes fijos, es decir la n de la
plantilla, principalmente, argumentan la necesidad de
que el prevencionista sea polivalente o con formación
en seguridad porque los muertos por accidente de trabajo
siempre llaman más la atención que quienes desarrollan
una silicosis, aunque a aquéllos les haya ocurrido tras
trabajar 14 horas seguidas a un ritmo de trabajo
infernal, sin haber recibido ninguna formación,
desmotivados…
Paradójicamente
se cita la polivalencia que surge en parte para hacer
frente a las disfunciones de la gestión tayloriana y
como procedimiento para mejorar las condiciones de
trabajo; cuando esta polivalencia se pretende aplicar
mediante reagrupamiento de puestos, tareas o funciones a
un servicio de prevención se están poniendo las
cortapisas para no valorar adecuadamente las condiciones
de trabajo. Salvo que el prevencionista polivalente sea
una suerte de genio renacentista al estilo de Leonardo
o, y eso es más grave, se quiera anacrónicamente
cumplir la ordenanza, retroceder a la prevención más
grosera, la física, y a elaborar y disponer de papeles,
los documentos de la prevención. Porque con estos
planteamientos, en los que subyace un desconocimiento,
se demuestra desinterés por todos aquellos otros
riesgos laborales distintos de los puramente físico-químicos.
La polivalencia representa un peligro para la prevención
científica que propugna la Ley, un peligro para la
creación de empleo en este campo, un ataque a la
profesión y una amenaza de descualificación y
desprofesionalización. La polivalencia impuesta en los
puestos de trabajo de un servicio de prevención puede
provenir de la concentración de varias tareas,
anteriormente repartidas en puestos separados y ahora
agrupados por razón de la interpretación de un nuevo
marco normativo y/o de la reducción de plantilla. Puede
ser una capacidad del trabajador, bien porque tenga una
doble formación y experiencia que la empresa considera
inútil, incluso la ignora porque ella ha contratado al
trabajador sobre la base de una de sus especialidades y
no tiene en cuenta la otra, o porque haya sido
seleccionado y contratado por su doble formación para
un puesto o una precisa función, o por su historial
profesional: seleccionado y contratado con una
determinada formación ha pasado a un nuevo puesto o a
desempeñar una nueva función. Su estudio se inserta en
un problema más general que es la referencia de las
capacidades del trabajador. Toda gestión del personal
pasa por el conocimiento y administración de las
capacidades del personal, por tanto por un análisis de
la calidad del trabajador, de sus competencias, de sus
posibilidades y potencialidades.
Integral,
que implicaría contemplar una acción combinada sobre
todos los riesgos y disfunciones que se dan en el seno
de la empresa. La sinergia entre los riesgos laborales,
los riesgos industriales, los riesgos medioambientales y
los riesgos del producto es por ahora sólo una
propuesta realizable por empresas punteras. Los riesgos
personales de conducta y comportamiento del trabajador
deben ser tratados desde acciones que persigan entender
los comportamientos inseguros. La intervención
psicosocial y la aplicación de las técnicas de cambio
de conducta son procedimientos revolucionarios frente a
la prevención física, pero básicos de la óptica de
la Calidad total. Los horarios de trabajo, los
requerimientos no físicos del trabajo, las relaciones
con otros trabajadores constituyen factores de riesgo
que siguen siendo aún inabordables por la mayoría de
las empresas
Integrada,
dado que la calidad total parte de dos premisas básicas:
- La implicación total
por parte de la dirección que, asumiéndola, la pone
en marcha y vigila su aplicación.
- La extensión a toda la organización desde la
triple perspectiva de recursos humanos, procesos y
productos.
La
integración de la prevención en la línea jerárquica
implica el compromiso de directivos, técnicos y
trabajadores en la aplicación de los principios de
seguridad y ergonómicos tanto en su diseño como en su
ejecución material. El servicio de prevención cuando
es interno debe aspirar a la más alta ubicación en el
organigrama como órgano de asesoramiento de la dirección
general, intentando combinar la independencia que la
legislación laboral le otorga con una resistencia a
frenar las tendencias de los sistemas organizativos con
culturas viejas que intentan mantenerlo con una posición
en línea o ejecutiva; continuando así actitudes
preventivas de gestión reactiva porque creen que lo único
que ha cambiado es el número de normas que se deben
cumplir.
Participativa.
La participación de los trabajadores, garantizada
por la normativa laboral en la prevención de riesgos,
debe extenderse a las áreas de gestión: "Los
sindicatos están en la batalla con nosotros; ellos son
nuestros hermanos", es otra frase que define la
filosofía del reconocido gestor J.I. López de Arriortúa.
Si la competitividad de la empresa debe ser un objetivo
común, no se comprende que tras la preparación
laboriosa y debatida de la normativa laboral, su
aplicabilidad en las empresas y el objetivo de reducir
la siniestralidad laboral se pueda convertir por razones
exegéticas y reducción extrema de las plantillas en
origen de guerrillas entre los agentes sociales.
¿De quién
dependen los Servicios de Prevención?, ¿de qué lado
están?, son muestras de algunas preguntas actuales y
habituales que con la nueva normativa laboral se hacen
los representantes de los trabajadores en el seno de
empresas que han optado por constituir un servicio
propio de prevención; el reconocimiento de unas garantías
laborales similares a las que tienen los representantes
de los trabajadores parece una advertencia, como si la
ética y la deontología del ergónomo y del
prevencionista en el ejercicio de su profesión garante
del criterio técnico riguroso estuviese en peligro y
fuese a sucumbir por presiones de la empresa que le
paga, como también lo hace con los delegados de
prevención. Cuando el servicio de prevención es
externo los problemas no parecen del mismo tipo aunque
son posibles todo tipo de hipótesis especulativas. La
participación de los trabajadores como operarios es
fundamental en las intervenciones ergonómicas. Los
objetivos son variados: a) recuperar a través del análisis
de la actividad los conocimientos que posee sobre su
trabajo construidos con la experiencia y que son
indispensables en la descripción, análisis y
formalización de la actividad; b) lograr una cierta
flexibilidad en la organización de los sistemas de
producción desde el reconocimiento de que una
organización del trabajo excesivamente centralizada no
puede prever con detalle todas las situaciones de
trabajo, dejando a los operadores que especifiquen los
modos que estimen más adecuados para el cumplimiento de
las tareas; c) suscitar una dinámica de cambio social
alrededor de la acción ergonómica, facilitando una
presencia continua del mismo en la intervención desde
la definición de objetivos hasta la puesta en práctica
de la solución propuesta, o la adquisición por el
operador o los mandos de un saber y un saber-hacer en
materia del trabajo que está en el centro de la formación.
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FACTORES
CLAVE PARA LA
GESTIÓN DE UNA
POLíTICA
EMPRESARIAL EN
SALUD LABORAL
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El compromiso de la
Dirección.
-
Evaluación y control
periódico de los
riesgos.
-
Planificación y
programa preventivo.
-
Una organización
preventiva.
-
Recogida, tratamiento
y divulgación de los
datos.
-
Formación e información
continuada.
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Extraído
del manual:
Ergonomía
y Psicosociología
aplicada. |
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Desde el origen
de la ergonomía
hasta conceptos
tan recientes
como la adicción
al trabajo, el
acoso psicológico
(mobbing)
o el síndrome
del
"quemado",
el manual se
estructura en
nueve grandes
apartados:
ergonomía y
psicosociología
aplicada,
especificaciones
ergonómicas del
ambiente físico:
ergoacústica y
ambiente climático,
especificaciones
ergonómicas del
ambiente físico:
iluminación,
ergonomía de
concepción y
chequeo ergonómico
de puestos de
trabajo, carga física
de trabajo, la
ergonomía en la
gestión de las
organizaciones,
factores de
riesgo
psicosociales
(prevención),
el estrés y sus
tipos específicos:
acoso psicológico
en el trabajo (mobbing),
el síndrome del
"quemado"
(burnout)
y otros aspectos
y patologías de
índole
psicosocial.
Una gran obra
avalada por el
rigor y la
amplia
experiencia
profesional de
su autor
(licenciado en
Psicología,
diplomado en
Ergonomía y
Ecología Humana
por la
Universidad de
París I La
Sorbona,
ingeniero técnico
en Metalurgia y
Ergónomo del
Servicio de
Prevención de
Aceralia).
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3ª
edición
(enero
2003).
Javier
Llaneza Álvarez.
21 x 27
cm. 524 páginas.
ISBN:
84-8406-482-4. |
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Articulo
extraído de www.lexnova.es
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