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En España la intermediación
laboral no funciona de manera adecuada. En mi
opinión esa falta de eficacia en la
intermediación laboral es una de las causas
motivadoras de los males que aquejan a la
economía española, tales como el alto nivel
de desempleo, la segmentación del mercado
laboral o la falta de competitividad de las
empresas españolas.
En definitiva, sería
conveniente afrontar ese hecho si
verdaderamente existe voluntad política para
acabar con el desempleo de larga duración, la
segmentación y la precariedad en nuestro
mercado laboral.
La ineficacia de las
oficinas públicas de empleo para intermediar
en el mercado laboral es tan patente que la
mayoría de los ciudadanos las consideran
meras oficinas para la tramitación de
prestaciones por desempleo.
Por su parte, las empresas
de trabajo temporal centran su actividad únicamente
en el segmento del mercado laboral afectado
por la precariedad (trabajos temporales no
cualificados). En modo alguno puede culparse a
las ETT's de ser la causa de la precarización
del mercado laboral español. Cuando en 1994
la ley autorizó la existencia de este tipo de
empresas, el mercado laboral ya presentaba
este problema. Puede decirse sin temor a
equivocarse que con la llegada de las ETT's se
dio carta de naturaleza a la segmentación y
la precariedad en nuestro entorno laboral.
Desde ese punto de vista, es cierto que las
ETT's han contribuido a consolidar la situación,
pero no la crearon.
Si a lo todo lo anterior añadimos
que la inmensa mayoría de las empresas españolas
carecen bien de departamento de recursos
humanos o cuando lo tienen es cuando menos
dudoso que merezcan tal denominación, al
constituir su función principal la gestión
administrativa de contratos de trabajo, nóminas
y seguros sociales, no es difícil concluir
que la relevante y decisiva función de
selección de personal no está
suficientemente atendida en nuestro país.
En otros países europeos
la función de selección de personal la
realizan las agencias privadas de colocación,
normalmente especializadas en sectores
concretos lo que les permite conocer en
profundidad las necesidades de sus clientes.
Al realizar la función de
intermediación en el mercado de trabajo de
manera eficaz contribuyen a que el mercado
laboral sea dinámico, al favorecer la
movilidad de los trabajadores. Esa movilidad
permite que conceptos como carrera profesional
o empleabilidad sean una realidad en esos países.
A su vez, asignación eficiente de los
recursos humanos favorece la competitividad de
las empresas y contribuye a la transparencia
en el mercado en lo que se refiere a la fijación
tanto de los niveles salariales como de las
capacidades y habilidades que las empresas
demandan a sus trabajadores.
Por supuesto, ese dinamismo
del mercado laboral reduce la segmentación
del mismo, disminuyendo la precariedad.
Además, al contar con un
mercado laboral más eficiente, la
temporalidad y el trabajo a tiempo parcial se
perciben y son acogidas como circunstancias
positivas por amplios sectores de la población
que precisan compatibilizar su actividad
laboral con otras actividades (estudios,
atención a la familia, etc.) y para los que
la disponibilidad y flexibilidad horaria
propia de los contratos a tiempo parcial son
la clave para poder incorporarse al mercado
laboral.
Carlos
de Miguel, Colegiado del Ilustre Colegio
de Madrid
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