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El Gobierno quiere hacer una
reforma de las pensiones basada en una idea: prolongar la vida
laboral. Para ello, propondrá que todo aquel que llegue a los
65 años habiendo generado la pensión máxima, pueda cobrar más
por cada año que siga trabajando hasta los 70 años. Además,
el Ejecutivo pretende ser 'más generoso' con los incentivos
empresariales para mantener a los trabajadores mayores en sus
puestos. Si bien pretende disminuir la penalización de los
jubilados anticipadamente de forma forzosa.
Cuatro de cada diez españoles se jubila antes de cumplir los
65 años. Esto supone una caída continuada de ingresos para
el sistema que, de momento, es compensada con la constante
llegada de nuevos trabajadores. Pero, según los cálculos del
Ministerio de Trabajo, a partir de 2015 la Seguridad Social
registrará su primer déficit.
Ante esta situación, el Gobierno ha diseñado una reforma de
las pensiones orientada, sobre todo, a tratar de lograr que
los españoles prolonguen su vida laboral. Los responsables de
la Seguridad Social negociarán ahora estas propuestas a
empresarios y sindicatos, pero fuentes de Trabajo aseguran que
aproximadamente un 70% de estas medidas están ya pactadas
previamente.
Entre las medidas incentivadoras para seguir en activo,
sugieren la posibilidad de que cualquier trabajador que llegue
a la edad de jubilación (65 años) habiendo ya generado la
pensión máxima pueda continuar cotizando y aumentando la
cuantía de la pensión en un porcentaje -aún por delimitar-
cada año hasta que cumpla 70. El trabajador deberá acreditar
al menos 35 años de cotización. En la actualidad, sólo
quien llegue a los 65 años habiendo generado una pensión
inferior a la máxima puede seguir generando pensión hasta
los 70 años o hasta que llegara a la pensión máxima antes
de esta edad.
Junto a esto, Trabajo propone que los empresarios reciban
bonificaciones en las cotizaciones de todos trabajadores
mayores de 59 años. Ahora sólo reciben esta bonificación
por los mayores de 60 años siempre y cuando tuvieran una
antigüedad de cinco años en la empresa.
El secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio
Granado, aseguró ayer que el Ejecutivo está dispuesto a 'ser
muy generoso' para que a los empresarios les compense más
mantener a sus trabajadores en activo que prejubilarlos. Su
objetivo es que parte de los 800 millones de euros que cuestan
anualmente las jubilaciones anticipadas, se desvíen al pago
de incentivos directos a los empresarios que emplean a
mayores, y que ahora suman 300 millones al año.
El otro eje de la reforma consistirá en unificar
paulatinamente los tipos y requisitos de jubilación
anticipada. Así, la edad de acceso a este retiro serán los
61 años, con lo que se eliminaría la posibilidad actual de
jubilarse a los 60 años a aquellos que hubieran cotizado
antes de enero de 1967.
Además se exigirán, al menos 30 años cotizados para
cualquier tipo de jubilación anticipada. Con esta existencia,
el Gobierno pretende endurecer el acceso a la jubilación
parcial, disponible en la actualidad con sólo 15 años de
cotización. Las empresas usan masivamente esta modalidad para
jubilar ya que los trabajadores mantienen una jornada laboral
de sólo el 15% (dos meses al año) y cuando llegan a los 65 años
se jubilan sin los coeficientes reductores que sí penalizan
las jubilación anticipada convencional. Otra medida para
dificultar este tipo retiro será aumentar esta jornada mínima
que ahora se exige.
Resulta sin embargo paradójico que pese a querer
desincentivar la jubilación anticipada, Trabajo también
proponga ser más flexible con quienes acceden a este retiro
de forma forzosa. Y quiera disminuir los coeficientes
penalizadores que reducen entre un 6% y un 8% anual la cuantía
de los que se retiran antes de los 65 años. Con ello, estos
coeficientes serán del 6,5% anual más un 1% fijo. Así
alguien que se jubiles con 61 años verá recortada su pensión
un 26% frente al 32% actual.
Otras medidas de la reforma
1 Junto a la unificación de todas las modalidades de jubilación
anticipada, el Ministerio de Trabajo quiere 'ser más flexible
con los trabajadores que provienen de un despido que con
quienes que pacten voluntariamente su retiro'. Si bien no
especifica cómo lo hará. Lo que sí precisa es que 'se
adoptarán medidas de mejora de las pensiones causadas antes
del 1 de enero de 2002, por trabajadores despedidos con 60 o más
años, que hubiesen acreditado 35 o más años de cotización'.
2 El Gobierno pretende llevar finalmente a cabo una reforma de
la pensión de viudedad, que se hará en dos fases. En un
primer momento redefinirán los beneficiarios de esta prestación
'para adecuarlos a nuevas realidades de familias'. Esto
supondrá reconocer como beneficiarios a las parejas de hecho.
En una segunda fase se fijará una fecha y todos los nacidos
con posterioridad tendrán una nueva regulación de la pensión
de viudedad que será incompatible con determinado nivel de
renta.
3 Proponen modificar la regulación de fondo de reserva de las
pensiones de modo que se consiga 'una gestión más flexible
que obtenga mayor rentabilidad'. Esto sólo podría lograrse
si, al menos, parte de este fondo se invirtiera en renta
variable, frente a la actual gestión que compra directamente
títulos de deuda pública, cuya rentabilidad está
garantizada. Si bien en el Ministerio de Trabajo insisten en
que sólo se trata de 'suscitar esta posibilidad' y precisan
que no se hará sin acuerdo.
4 Las prestaciones por incapacidad también se verán
afectadas por la reforma. Trabajo quiere evitar que la
prestación por incapacidad permanente siga siendo una puerta
falsa de acceso a la pensión de jubilación de carreras de
cotización insuficientes. Para ello, pasarán a tenerse en
cuenta los años cotizados para fijar la cuantía de la pensión.
5 Se estudiará incrementar la cotización de sectores con
actividades penosas para que estos trabajadores puedan
retirarse anticipadamente sin merma de la pensión.
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