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El
E-mail
Herramienta
revolucionaria
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El
correo electrónico se ha convertido en una herramienta
auténticamente revolucionaria en la comunicación
empresarial. La dependencia que de este canal tienen ya
tanto las administraciones públicas, como los
profesionales, las organizaciones y las compañías de
toda índole, es impresionante, por no hablar del tráfico
puramente particular.
Pero,
por eso mismo, el número de mensajes de correo electrónico
(sin contar con los meramente publicitarios y promociónales
no deseados o spam) se hace cada vez mayor, acercándose
a cifras verdaderamente desmesuradas. Esta "inflación"
de correos hace que nos acerquemos peligrosamente a la
saturación en determinados ámbitos.

Muchos
usuarios, ante tamaña avalancha cotidiana, se ven
incapaces de discriminar los mensajes que pueden ser útiles,
y optan por eliminar la mayoría, arrastrando junto con
el "correo basura" posibles informaciones de
interés.
Tal
situación hace necesario que los usuarios revistan sus
hábitos de comunicación electrónica con una serie de
procedimientos y protocolos, absolutamente
imprescindibles si lo que se desea es procesar
adecuadamente los mensajes recibidos y, no menos
importante, tener una cierta seguridad de que los
correos enviados van a ser leídos por sus
destinatarios.
Hay,
pues, que aprender a escribir mejor en el correo electrónico,
y lograr así que los mensajes se transmitan y se
procesen con eficacia. Recientemente, el suplemento
Ciberp@ís publicaba una serie de requisitos mínimos
para que la comunicación y la gestión empresarial se
beneficien efectivamente de tan fabulosa herramienta,
independientemente de los contenidos transmitidos, e
independientemente del sector de actividad, del emisor y
del receptor.
Si
los usuarios respetan estas simples prescripciones,
todos en la empresa, los negocios y la administración
saldrán ganando:
- No
olvidar especificar el ASUNTO, y esmerarse en su
confección. Rellenar convenientemente la línea de
ASUNTO es el primer paso para que el destinatario (y
aun el emisor) del mensaje pueda clasificar éste
convenientemente y gestionar su correo de manera
eficaz. Cuanto más concreto sea el enunciado, tanto
mejor. Por ejemplo, deben evitarse
"ASUNTOS" tan generales como "Nota de
Prensa: la empresa X informa..."; mucho mejor
resumir claramente la información específica:
"Fulanito, nuevo director de...", o
"Fusión entre X e Y...", o "La
construcción de residencias se incrementa...",
etc. Por regla general, cuanto más práctica sea la
cuestión, más debe concretar el ASUNTO; mejor
escribir "Conferencia de prensa el día tal en
tal sitio" que "Invitación a conferencia
de prensa".
- Utilizar
un archivo de firma. El archivo de firma es una
breve información que, una vez confeccionada, se añade
automáticamente al final del texto de todos los
mensajes que se emitan. Esta información muestra
los datos de contacto del remitente: nombre, cargo,
dirección, página personal o dirección del boletín
electrónico, y cualquier otra cosa que se desee.
Constituye una excelente ayuda o recordatorio para
apreciar de un vistazo quién se encuentra tras el
envío de un mensaje y cómo se puede contactar con
él.
- Documentos
adjuntos. La inclusión de documentos adjuntos debe
restringirse al máximo, y sólo anexarlos cuando
sea absolutamente necesario. En tal caso, además,
es necesario explicarlos (resumen e instrucciones de
apertura si procede) en el texto del mensaje. La
mayoría de los usuarios suelen echar un vistazo rápido
a un mensaje, cualquiera que sea éste, pero muy
pocos abren un documento adjunto (y menos si no
saben nada sobre él).
- Desarrollar
contenidos con estrategia. Si al receptor del
mensaje se ve obligado a leer varios párrafos antes
de entrar en materia, puede ser que decida dejar el
mensaje para leerlo más tarde, lo que a menudo
significa demasiado tarde. Conviene, pues, redactar
textos claros y que desde el principio indiquen explícitamente
lo que se desea tratar. Por otro lado, si hay varias
materias diferentes que tratar, puede ser mejor
enviar mensajes separados (cada uno con su propia línea
de asunto pertinente). Ejemplos que aumentan la
eficacia: Si se desea que el receptor formule una
petición a alguien que conozca en nombre del
emisor, entonces hay que escribir uno o dos párrafos
listos para ser reenviados; si se quiere ser ponente
en una conferencia, entonces hay que decir
exactamente cuándo y dónde, y qué inversión de
tiempo es necesaria; si se desea que el receptor
comunique por teléfono, entonces hay que enviar una
lista con las horas en las que resulte más fácil
ponerse en contacto... En resumen, el correo electrónico
es un recurso demasiado precioso para la gestión
cotidiana como para descuidar su utilización: los
e-mails deben facilitar las cosas, no complicarlas.
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