Enero de 2005

 

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Fraude en las empresas: áreas de riesgo y medidas para su prevención

La totalidad de las empresas están expuestas a sufrir situaciones de fraude. Para su prevención es necesario disponer de adecuadas técnicas de gestión y control además de una formación continuada de los directivos y empleados.

Tradicionalmente, las empresas han actuado frente al fraude con medidas reactivas -una vez que éste aparecía- y sólo recientemente han comenzado a aplicarse medidas preventivas que, en la mayoría de los casos, pasan por el establecimiento de departamentos de auditoria interna y de controles internos, o por aumentar las competencias de los ya existentes.

A pesar de los controles implantados, son muchas las empresas que detectan casos de fraude, y muchas más son las que los sufren sin detectarlos. Un reciente estudio realizado por la consultora Deloitte y la escuela de negocios Esade, señala las áreas de riesgo de fraude en las compañías, así como las medidas preventivas más usuales, todo ello tomando como base las opiniones de los responsables de más de 200 empresas con una facturación que supera los 60 millones de euros. Estas son sus conclusiones:

     

  • Sólo el 38 por ciento de las empresas valoran como importante el riesgo de sufrir un fraude. Sin embargo, todas ellas identifican áreas de exposición al riesgo en su propia empresa. En este sentido, un 97 por ciento de las empresas manifiestan haber adoptado medidas de prevención. Ahora bien, atendiendo al valor de las compañías, cabe destacar que son las empresas grandes, aquellas con una facturación superior a 3.000 millones de euros, las que mayoritariamente consideran importante el riesgo de fraude.
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  • Respecto a la información de la que disponen las empresas en relación con el riesgo de fraude, un 74 por ciento la consideran suficiente, un 10 por ciento mucha, y sólo un 15 por ciento considera que tiene poca información al respecto.
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  • Preguntadas por las áreas con mayor riesgo potencial de sufrir un fraude, la mayoría de las empresas consultadas consideran que el origen de estos riesgos es principalmente interno, relacionándolos con posibles actividades ilícitas de sus propios directivos y empleados. Esta percepción coincide con las opiniones de expertos en la materia, y con los resultados arrojados por este y otros estudios sobre este tema, que caracterizan un 70 por ciento de los fraudes sufridos por las empresas como de origen interno. Las cuatro áreas de mayor exposición al fraude identificadas por las empresas son las siguientes: la posibilidad de que empleados o directivos efectúen compras en condiciones contrarias a la política de la compañía en colusión con determinados proveedores (36 por ciento); los gastos personales de directivos y empleados (29,7 por ciento); el establecimiento de condiciones de venta contrarias a la política de la compañía acordados con ciertos clientes (23 por ciento); acuerdos entre proveedores potenciales de la Sociedad para efectuar ofertas coordinadas y precios concertados (22,2 por ciento).
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  • De los fraudes detectados por las empresas en estos dos últimos años, el más común fueron las pérdidas de stock, que lo sufrieron un 27 por ciento de las empresas con casos de fraude, seguido por movimientos de tesorería sin justificar, con un 21,6 por ciento de las empresas, y por la que era el área con mayor riesgo potencial de sufrir fraude en opinión de las empresas, el establecimiento de condiciones de compra contrarias a la compañía acordados con ciertos proveedores y realizados por empleados o directivos, detectado por un 18,9 por ciento de las empresas.
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  • Los principales medios por los que se detectó el fraude en las empresas fueron: el departamento de auditoria interna (45,9 por ciento); la dirección (27 por ciento); los sistemas de control informáticos (18,9 por ciento); otros empleados (35,1 por ciento). Como consecuencia de la investigación posterior a la detección del fraude, en un 70 por ciento de los casos se produjo el despido del o los empleados involucrados; en un 40,5 por ciento de los casos se denunció ante la policía; y en un 37,8 por ciento se llegó a impulsar una acción judicial.
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  • Las empresas han adoptado gran cantidad de medidas de prevención del fraude en los últimos meses, principalmente en el área de tesorería y en la revisión de los controles internos ya existentes. La principal de estas medidas ha sido el establecimiento de un sistema de control de cobros y pagos, que fue adoptada por el 60,6 por cierto de las empresas, seguida por la revisión de los sistemas de aprobación de gastos (56,3 por ciento), la revisión de los sistemas de control interno (49,7 por ciento), la creación de un departamento de auditoria interna (44,8 por ciento), y la revisión de los sistemas físicos de seguridad (43 por ciento). Cabe mencionar otros mecanismos, algo menos utilizados, como el establecimiento de canales anónimos de denuncia de fraudes (41,6 por ciento), la revisión de los sistemas de aprobación de gastos (39,5 por ciento) o, en fin, la creación de un departamento de auditoria interna.
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  • A pesar de la gran incidencia del fraude en las empresas, sólo un 18,6 por ciento de las empresas recurrió a la ayuda de asesores externos para la detección o investigación de fraudes, de las cuales un 33,3 por ciento lo hizo de manera preventiva.

Especial Directivos

Excmo. Colegio Of. de Graduados Sociales de Alicante