Fraude
en las empresas: áreas de riesgo y medidas para su prevención
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La totalidad de las
empresas están expuestas a sufrir situaciones de fraude. Para
su prevención es necesario disponer de adecuadas técnicas de
gestión y control además de una formación continuada de los
directivos y empleados.
Tradicionalmente,
las empresas han actuado frente al fraude con medidas
reactivas -una vez que éste aparecía- y sólo recientemente
han comenzado a aplicarse medidas preventivas que, en la mayoría
de los casos, pasan por el establecimiento de departamentos de
auditoria interna y de controles internos, o por aumentar las
competencias de los ya existentes.
A pesar de los
controles implantados, son muchas las empresas que detectan
casos de fraude, y muchas más son las que los sufren sin
detectarlos. Un reciente estudio realizado por la consultora
Deloitte y la escuela de negocios Esade, señala las áreas de
riesgo de fraude en las compañías, así como las medidas
preventivas más usuales, todo ello tomando como base las
opiniones de los responsables de más de 200 empresas con una
facturación que supera los 60 millones de euros. Estas son
sus conclusiones:
- Sólo el 38 por ciento de
las empresas valoran como importante el riesgo de sufrir
un fraude. Sin embargo, todas ellas identifican áreas de
exposición al riesgo en su propia empresa. En este
sentido, un 97 por ciento de las empresas manifiestan
haber adoptado medidas de prevención. Ahora bien,
atendiendo al valor de las compañías, cabe destacar que
son las empresas grandes, aquellas con una facturación
superior a 3.000 millones de euros, las que
mayoritariamente consideran importante el riesgo de
fraude.
- Respecto a la información
de la que disponen las empresas en relación con el riesgo
de fraude, un 74 por ciento la consideran suficiente, un
10 por ciento mucha, y sólo un 15 por ciento considera
que tiene poca información al respecto.
- Preguntadas por las áreas
con mayor riesgo potencial de sufrir un fraude, la mayoría
de las empresas consultadas consideran que el origen de
estos riesgos es principalmente interno, relacionándolos
con posibles actividades ilícitas de sus propios
directivos y empleados. Esta percepción coincide con las
opiniones de expertos en la materia, y con los resultados
arrojados por este y otros estudios sobre este tema, que
caracterizan un 70 por ciento de los fraudes sufridos por
las empresas como de origen interno. Las cuatro áreas de
mayor exposición al fraude identificadas por las empresas
son las siguientes: la posibilidad de que empleados o
directivos efectúen compras en condiciones contrarias a
la política de la compañía en colusión con
determinados proveedores (36 por ciento); los gastos
personales de directivos y empleados (29,7 por ciento); el
establecimiento de condiciones de venta contrarias a la
política de la compañía acordados con ciertos clientes
(23 por ciento); acuerdos entre proveedores potenciales de
la Sociedad para efectuar ofertas coordinadas y precios
concertados (22,2 por ciento).
- De los fraudes detectados
por las empresas en estos dos últimos años, el más común
fueron las pérdidas de stock, que lo sufrieron un 27 por
ciento de las empresas con casos de fraude, seguido por
movimientos de tesorería sin justificar, con un 21,6 por
ciento de las empresas, y por la que era el área con
mayor riesgo potencial de sufrir fraude en opinión de las
empresas, el establecimiento de condiciones de compra
contrarias a la compañía acordados con ciertos
proveedores y realizados por empleados o directivos,
detectado por un 18,9 por ciento de las empresas.
- Los principales medios por
los que se detectó el fraude en las empresas fueron: el
departamento de auditoria interna (45,9 por ciento); la
dirección (27 por ciento); los sistemas de control informáticos
(18,9 por ciento); otros empleados (35,1 por ciento). Como
consecuencia de la investigación posterior a la detección
del fraude, en un 70 por ciento de los casos se produjo el
despido del o los empleados involucrados; en un 40,5 por
ciento de los casos se denunció ante la policía; y en un
37,8 por ciento se llegó a impulsar una acción judicial.
- Las empresas han adoptado
gran cantidad de medidas de prevención del fraude en los
últimos meses, principalmente en el área de tesorería y
en la revisión de los controles internos ya existentes.
La principal de estas medidas ha sido el establecimiento
de un sistema de control de cobros y pagos, que fue
adoptada por el 60,6 por cierto de las empresas, seguida
por la revisión de los sistemas de aprobación de gastos
(56,3 por ciento), la revisión de los sistemas de control
interno (49,7 por ciento), la creación de un departamento
de auditoria interna (44,8 por ciento), y la revisión de
los sistemas físicos de seguridad (43 por ciento). Cabe
mencionar otros mecanismos, algo menos utilizados, como el
establecimiento de canales anónimos de denuncia de
fraudes (41,6 por ciento), la revisión de los sistemas de
aprobación de gastos (39,5 por ciento) o, en fin, la
creación de un departamento de auditoria interna.
- A pesar de la gran
incidencia del fraude en las empresas, sólo un 18,6 por
ciento de las empresas recurrió a la ayuda de asesores
externos para la detección o investigación de fraudes,
de las cuales un 33,3 por ciento lo hizo de manera
preventiva.
Especial Directivos
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