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La
complejidad de las relaciones personales provoca fricciones
que se deben manejar de manera inteligente.

Las
grandes ideas se basan en grandes convicciones. Si su gente
hace un buen trabajo, le gusta lo que hace y funciona como un
equipo, puede estar seguro de que van a surgir conflictos en
su organización.
Después
de todo, ¿no vale la pena defender apasionadamente lo que uno
cree? ¿Qué problema hay si ello provoca “ligeras”
fricciones? Ninguno, si esto estimula a sus empleados y mejora
su producto.
Algunas
empresas tienen fama de fomentar debates abiertos entre sus
empleados. Pero los conflictos son como la dinamita: pueden
mover montañas o destruirlo todo. El resultado dependerá de
la destreza y prudencia con que se manejen. A continuación le
ofrecemos algunas directrices:
-
Respete
caminos diferentes hacia metas comunes.
La mayoría de las empresas no extrae el máximo
rendimiento a su capital humano. Es decir, no aprovechan
la enorme variedad de talentos y perspectivas de sus
equipos ni escuchan las propuestas de vías alternativas
para conseguir los mismos objetivos. Una misión bien
definida ayudaría a canalizar esta diversidad y ponerla
al servicio de los objetivos de la organización.
-
La
comunicación no siempre soluciona los problemas.
De hecho, la mayoría de los conflictos aparece por un
exceso de comunicación. Aclarar los hechos puede ayudar
cuando se trata de un malentendido, pero los verdaderos
conflictos no surgen por falta de comunicación sino más
bien por factores como las divergencias entre
personalidades, experiencias negativas o dolorosas,
fantasías, escasa voluntad de compromiso o la
imposibilidad de encontrar la vía beneficiosa para el
conjunto. Esto es especialmente cierto cuando se trata
de Empresas Familiares donde la complejidad de las
relaciones personales y el estrés de compartir un lugar
de trabajo común crea una mezcla peligrosa de las
emociones. Así, los conflictos familiares pueden
provocar una gran fuga de energía productiva. Los líderes
de la familia y los directivos deben marcar el tono para
que el debate sea productivo y creativo. Además, han de
encontrar una vía para resolver los conflictos
personales y mantener al margen a los empleados que no
pertenecen al núcleo familiar.
-
Establezca
el orden familiar correctamente.
Las decisiones erróneas sobre la sucesión o la falta
de planificación pueden dar lugar a conflictos futuros
entre líderes, herederos y empleados ajenos a la
familia. Planificar con tiempo las transferencias de
propiedad, liderazgo y control de la empresa pueden
ayudar a que las futuras relaciones familiares se den en
un clima de cooperación y armonía.
-
Cuidado
con el consenso.
Las Empresas Familiares acostumbradas a estar bajo el
mando de un solo jefe autoritario desarrollan a menudo
una tendencia natural al consenso. La actitud de los
empleados que apoyan siempre las opiniones del jefe para
mantener sus puestos, a largo plazo, tienen un efecto
devastador. Una empresa que pide complicidad a sus
empleados puede crear un gran número de problemas
dentro de la organización. El estilo del líder debe
fomentar la libre interacción y el respeto a las
desavenencias cuando éstas se originan por una
diferencia de opiniones en torno a un asunto
estrictamente profesional.
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