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| La
comunicación de la Prevención en la empresa
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Todos los recursos
humanos de una empresa deben implicarse en la creación de una cultura
de la seguridad laboral. Por razones legales y económicas, es el
empresario la primera figura que acepta la necesidad de iniciar una
política de prevención. El empresario trasmite tal necesidad a todos
los estamentos de la empresa y se producen unos canales de comunicación
donde fluye información ascendente y descendente, creando y
perfeccionando las medidas preventivas en la empresa. Esta transmisión
fluye gracias a los mandos de alto nivel que, a su vez, tienen relación
directa con el empresario. Sin embargo, existe el peligro de romperse
cerca de quienes están más sometidos a los riesgos laborales: los
trabajadores.
Por lo tanto, hay que
hacer especial incidencia en informar y formar, por un lado, a los
mandos más cercanos a los trabajadores por las siguientes razones:
Conocen bien el
trabajo que se desarrolla en obra y las personas que lo realizan.
Transmiten órdenes,
consejos, estados de ánimo, etc.
Los trabajadores
confían más en ellos que en mandos superiores o técnicos de
prevención.
Tienen una visión
más generalizada del desarrollo de la obra, mientras el
trabajador ignora riesgos ajenos a su tarea.
Observa in situ
conductas peligrosas.
Y por otro lado,
informar y formar también a los responsables del proyecto debido a
que:
La prevención se
inicia en la fase del proyecto de diseño.
Conocen datos críticos
como el número y el tipo de trabajadores a emplear, las zonas de
trabajo, las tareas a desarrollar, las herramientas necesarias,
los materiales, etc. En definitiva: la planificación del trabajo.
Poseen la información
para que el departamento de prevención confeccione el plan de
seguridad.
En definitiva,
porque “La puesta en marcha de toda acción preventiva requiere,
en primer término, el conocimiento de las condiciones de cada uno
de los puestos de trabajo, para identificar y evitar los riegos y
evaluar los que no puedan evitarse” (artº 2, R.D. 39/97)
Los mandos de obra
deben ser capaces de aplicar con éxito programas de formación e
información dirigidos a los trabajadores y las charlas pre-tareas y
de seguridad son los principales recursos para ello. Debido a la
limitación del tiempo que pueden dedicar a esas labores, las charlas
serán apoyadas por recursos humanos (técnicos de prevención) y
materiales como por ejemplo:
Proyecciones
audiovisuales.
Escritos con
contenido específico de cada tarea.
Carteles
recordatorios en la obra del tipo: “Ante todo seguridad”,
“Trabaja seguro” y/o “Evita los accidentes”, además de
acompañarlos con ilustraciones sencillas y atractivas.
Otra forma de optimizar
estas charlas es la organización previa de un plan formativo. Cada
proyecto u obra debe tener su plan específico debido a que el tipo de
tareas, periodicidad, dificultad y personal son peculiares. Desde hace
años se llevan implantando con éxito en empresas españolas los
llamados “círculos de seguridad”, donde diferentes trabajadores y
mandos relacionados con determinados puestos y/o tareas de trabajo,
contando con la ayuda de un experto en prevención, analizan y evalúan
los riesgos existentes en las operaciones más habituales y estudian
las medidas de prevención y protección que deben abordarse. Estos
“círculos de seguridad” se constituyen antes del inicio de la
obra y planifican las charlas (contenido, duración, lugar, medios
humanos y materiales, horarios, etc.).
Por todo ello, es
esencial que las personas que transmiten y vigilan la correcta ejecución
de las tareas o trabajos también sepan transmitir cómo llevarlas a
cabo de forma segura. Éstas deben tener unos buenos conocimientos básicos
en materia de prevención de riesgos laborales y recibir formación
sobre las diferentes técnicas de prevención, riesgos generales y
riesgos específicos. Igualmente, deben saber inculcar a los
trabajadores las ventajas de la seguridad en su trabajo.
La cadena de mandos
debe funcionar como transmisor de opiniones, quejas y exigencias de
los trabajadores en una comunicación ascendente. El departamento de
prevención, si existiese, deberá recoger toda esta información,
depurarla y transmitirla directamente a la dirección de la empresa.
Igualmente este departamento actuará como órgano asesor de la
dirección general en materia preventiva.
Se debe hacer partícipe
al trabajador de su propia seguridad. Muchos incidentes son ignorados
por la falta de comunicación entre trabajador y mando directo. Alguna
de las causas que motivan esta no comunicación por parte del
trabajador son:
No considera
trascendente un fallo en la seguridad, pues su tarea se ha
realizado con éxito.
Teme ser sancionado
por la empresa si es responsable del incidente.
Teme deteriorar la
relación con su compañero si este último es el causante.
Puede perder
prestigio profesional.
Otra forma de motivar
el trabajo de forma segura es establecer un sistema de incentivos y
premios. Es efectivo establecer unos objetivos a un grupo de
trabajadores y premiar a todos al finalizar la tarea o, si se
prefiere, de forma periódica. Ello crea un mayor compromiso, no sólo
hacia la empresa, sino hacia sus compañeros, los cuales mirarán por
la seguridad tanto individual como del grupo. Todo ello sin menoscabo
de la necesidad de comunicación antes mencionada.
Ricardo
Huete García,
Técnico de Prevención de Riesgos Laborales y Seguridad en el
Trabajo.
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