Enero de 2004

 

Volver
 
Cuando competir es cuestión de salarios
Cambian las reglas del juego. La UE se amplía. Llegan diez nuevos países que ofrecen mano de obra barata; justo donde España, hasta hoy, era más competitiva.
¿Contratar a un trabajador español por 14,4 euros por hora o reducir el coste a tres fichando a un eslovaco? Pronto cualquier empresario podrá incorporar a su estrategia la pregunta que las grandes multinacionales se hicieron ya hace mucho tiempo y que tardaron mucho menos en contestar. Cuando los diez países del Este se integren como miembros de pleno derecho en la UE el mercado laboral tomará como máxima lo de Somos europeos. España confirmará que ha dejado de ser un país exportador de mano de obra a recibir casi un millón de nuevos inmigrantes cada año.

Entonces la migración laboral, como señalan los expertos, será verdaderamente un problema: las elevadas tasas de paro en sus países de origen, unidas a los mayores sueldos de Occidente y más calidad de vida, lanzará a los nuevos socios a la conquista del cercano Oeste. Llegarán de países donde la mano de obra es, de media, entre tres y cinco veces más barata que en España.

Y cuando no sea el trabajador quien cargue con la mochila en busca de una vida mejor, serán las propias empresas las que vayan en su búsqueda. Samsung hizo a las maletas a principios de año para trasladar la producción de Cataluña a Eslovaquia y así pagar salarios casi cinco veces más bajos. No se trata de un caso aislado: otras compañías, como Philips, Autotex o Nissan, han anunciado ya su marcha o planean estrategias de deslocalización hacia el Este, cuya principal ventaja es la elevada competitividad por los bajos costes laborales.

Los datos hablan por sí solos: los 14,2 euros brutos por hora que cobra de media un trabajador en España, se reducen a una media de 4,21 en los nuevos socios del Este, según los datos de las Cámaras de Comercio. Junto con Eslovaquia, Letonia (2,4), Lituania (2,7) y la República Checa (3,9) protagonizan los casos más llamativos. A ello se suma que un 83 por ciento de la población del Este ha alcanzado, al menos, la educación secundaria; en España, sólo el 43 por ciento.

Serán las cifras que guíen las decisiones empresariales tras la ampliación, mucho más que las relativas a la productividad, la innovación tecnológica o la formación de los trabajadores. La historia confirma que no se trata de una hipótesis: los países del Este pasarán a ser lo que representó España hace una década para las multinacionales, cuando presumía de bajos costes salariales.

Pero la historia ha dado un vuelco. Ahora, no "vamos a competir con los socios del Este en mano de obra; simplemente, porque no podemos", reconoce Juan José De Lucio, director del Servicio de Estudios de las Cámaras de Comercio. Israel Muñoz, del Servicio de Estudios de Caja Madrid, comparte esta opinión: "España ya no es un país competitivo en cuestión de salarios con Europa, y aún menos con los países asiáticos: todos los sectores con bajos costes de transporte, reducido nivel de tecnología y mano de obra intensiva se verán perjudicados".

El impacto de la ampliación ya se deja sentir entre los empresarios. "Una de cada cinco compañías identifica efectos en la contratación de mano de obra, que se incrementará más en la industria y la construcción que en el sector servicios", apunta De Lucio. A día de hoy, el 20 por ciento de la población en edad de trabajar que reside en España procede de países comunitarios, cerca de 51 millones de los 252 totales. Es lógico que las cifras aumenten tras la ampliación. "Ante las grandes diferencias per cápita entre los países miembros y los candidatos, el nivel significativo de paro que padecen estos últimos y los lazos que mantienen con algunos socios comunitarios, cabe pensar que, tras la integración, podría tener lugar un aumento considerable de los flujos migratorios procedentes del Este", señala el Servicio de Estudios de La Caixa en La ampliación de la UE: efectos sobre la economía española.

¿Una amenaza? Sí, al menos a corto plazo. En una visión de futuro, los expertos apuntan a que los costes laborales convergerán en los Veinticinco. De ahí la necesidad de reforzar la competitividad de la economía española, para elevar el nivel de actividad y el empleo, y potenciar su internacionalización.

Un análisis de Estela S. Mazo
Excmo. Colegio Of. de Graduados Sociales de Alicante